*Recuerdan al escritor y defensor de las lenguas indígenas en el Palacio de Bellas Artes*
Por Víctor Jesús González
México, 9 de febrero (Notimex).— Hace 10 años el país perdió a Carlos Montemayor, uno de los personajes de la cultura nacional más importantes, quien brilló como escritor, tenor y defensor y propulsor de la literatura en lenguas originarias, coincidieron los participantes del homenaje al también traductor en su décimo aniversario luctuoso, en el Palacio de Bellas Artes.
      En la Sala Manuel M. Ponce se dieron cita Raúl Manríquez, José Vicente Anaya, Marco Antonio Campos, Mario Sánchez Carbajal y Pablo Espinosa, así como Victoria Montemayor, hija del autor de la novela Guerra en el paraíso. El primero dijo que actividades como esta permiten que la obra del homenajeado siga con vida, se lea, reedite, discuta y continúe su impacto en la sociedad mexicana.
      Labor necesaria porque, completó el también poeta Marco Antonio Campos, con la muerte de Montemayor, “México perdió a un político incorruptible y a un escritor irrepetible”, que se convirtió en la conciencia política de la generación emergida del movimiento estudiantil de 1968 en México.
      Victoria Montemayor consideró que gracias a la obra su padre —vasta en poesía, narrativa, ensayo, textos políticos y de muchos temas más, tratados con rigor académico y erudito—, los mexicanos pueden dialogar y conocer el México multicultural de que gozamos, simplemente porque fue “un maestro de la narración de la historia reciente de los mexicanos”.
      Al tomar la palabra, José Vicente Anaya recordó al público asistente que Montemayor también fue un poeta de altura, alumno de grandes bardos como Alí Chumacero y Rubén Bonifaz Nuño, de dónde proviene su afinada vocación por los clásicos grecolatinos y su interés por la condición humana.
      En el acto organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y LIteratura (INBAL) también participaron Leticia Luna, coordinadora Nacional de Literatura, y el periodista Pablo Espinosa, quien despidió el homenaje afirmando que aunque desde hace 10 años Carlos Montemayor no está con nosotros, su obra está claramente viva.