Resistir sequías, plagas y enfermedades, ser más nutritivas y aportar rendimientos a la cadena de producción son los principales beneficios

 

NOTIPRESS.- La industria de la agricultura en México como en otras partes del mundo debe ser resiliente por los cambios climáticos, mientras aumenta su producción por el incremento en la población. Como solución a los retos que se enfrenta, la industria confía en el desarrollo y uso de semillas mejoradas genéticamente.

Según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), en 2015 se usaron semillas mejoradas en el 68% de las hectáreas sembradas. Estimaciones del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA), notaron Tamaulipas, Sinaloa, Zacatecas y Chihuahua fueron los estados con mayor participación.

A pesar de uso y participación variable en el territorio nacional, debido a la pandemia de Covid-19 los retos para los agricultores y empresas de semillas mejoradas se intensificaron. Organizaciones como la Asociación Mexicana de Semilleros AC (AMSAC) buscan incluir a todas las partes del sector para beneficiar a pequeños, medianos y grandes agricultores, empresas de semillas y consumidores finales.

Emmanuel Ibarra Estrada, coordinador de pymes de la AMSAC, comentó en una entrevista para NotiPress los beneficios de las semillas mejoradas y los retos a superar de este producto. De acuerdo con el coordinador las semillas mejoradas ofrecen “altos rendimientos, tolerar efectos negativos del cambio climático, tolerar plagas y enfermedades, y la oportunidad de obtener alimentos más nutritivos“.

Si bien la aceptación de semillas por parte de agricultores medianos y grandes se encuentra alrededor del 50%, se necesitan incentivos por parte del gobierno de México para incrementar su aprobación. “Actualmente se están implementando programas de integración de la cadena donde se da enfoque de sustentabilidad“, afirmó Ibarra, “también se están generando sistemas locales de producción de semillas“.

Maíz, frijol, sorgo, trigo, avena, soya, papa, arroz, tomates, son sólo algunos de los ejemplos de las semillas mejoradas en el mercado. Pero México sólo produce el 60% de los alimentos que consume, sin autosuficiencia alimentaria, según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Como marca Ibarra, además de llegar al pequeño agricultor, se necesita de acompañamiento de técnicos para lograr mejores rendimientos en sus cultivos. Concientizar a la parte gubernamental sobre la implementación de programas e incentivar el estudio de la mejora vegetal junto así como para generar nuevas variedades. Mediante estas acciones la importación de semillas al territorio nacional podría descender y lograr la autosuficiencia en beneficio de los actores mexicanos.

Los beneficios de las semillas mejoradas genéticamente han sido demostrados durante los años recientes, a diferencia de semillas transgénicas. La necesidad de inversión y mayor participación de todas las partes de la industria, como productores, agricultores y sector privado, son los principales retos actuales. Sin embargo, el mejoramiento vegetal se posiciona como la mejor solución para la agricultura en México y los consumidores, a pesar de los cambios climáticos.