Drones con alta tecnología de rastreo aéreo de espionaje podría generar mayores conflictos entre China y Estados Unidos

 

NOTIPRESS.- Aviones no tripulados espía desarrollados por Estados Unidos se convertirán en una herramienta para vigilar de cerca a China a medida que la confrontación militar entre ambas naciones aumente. La Marina estadounidense señaló que los drones MQ-4C Triton fueron reubicados temporalmente desde Guam a la base de Misawa, en el norte de Japón.

El aumento de la tensión militar entre China y Estados Unidos atraviesa un momento clave para ambas naciones. Durante 2020 ha habido una actividad importante sobre los cielos del gigante asiático, cerca de las costa de China.

Hu Bo, director de Think Tank, ha monitoreado este espionaje en la región del mar de China Meridional. “El uso regular de grandes aviones de reconocimiento no tripulados aumenta el riesgo de error de cálculo o fricción con las fuerzas de vigilancia chinas“, detalló Bo.

Debido a la intención hostil de las operaciones estadounidenses, las respuestas de China son principalmente afirmar reclamaciones legales o controlar el mar o el espacio aéreo. Las preocupaciones reales de la administración de Xi Jinging es sobre la seguridad de su territorio además de agregar presión política y coacción militar a China.

Los drones fueron los primeros en ser desplegados en el Pacífico cuando fueron enviados a Guam a principios de 2020, desde entonces han llevado a cabo misiones de vigilancia alrededor de China. Ello incluye misiones de espionaje sobre bases del Estrecho de Taiwán y del Ejército Popular de Liberación (EPL) a lo largo de la costa y cerca de las instalaciones militares en Pekín.

Esta estrategia llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos está enfocada en gran medida en gestionar la logística y distribución de los efectivos y atacar con gran precisión desde rangos de enfrentamiento más largos. Por esa razón, los drones de larga resistencia y equipos de vigilancia no tripulados son capaces de abarcar grandes distancias y estar en el aire por más de 24 horas.

Según la Armada de Estados Unidos, el ME-4G Triton diseñado y producido por Northrop Grumman, es un sistema operado de forma autónoma que integra sensores de movimiento tipo ISR. Además, el vehículo aéreo está basado en el RQ-4B Global Hawk de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos con sistemas exclusivos del Departamento de Defensa estadounidense.

Doug Shaffer, vicepresidente y director de programas de Triton Programs para Northrop Grumman, señaló que ese tiempo es suficiente al cubrir una área amplia de combate para garantizar el control del mar en un entorno disputado. Otra adaptación para la guerra de grandes potencias incluye la adición de una capacidad tecnológica para evitar de forma autónoma colisiones en el aire utilizando algoritmos informáticos avanzados.

Conocido como Tecnologías de Detección y Evitación, es un sistema técnico integrado en el MQ-4C Triton el cual combina sensores con proceso informático de alta velocidad para identificar puntos de colisión inminente. “Este tipo de tecnología nos permite ser más eficaces en escenarios de guerra de alta gama donde probablemente se presenten nuevos tipos de amenazas aéreas“, puntualizó Shaffer.

Desde hace varios años, Northrop Grumman ha estado trabajando con el Comando Naval de Sistemas Aéreos para crear prototipos de sistemas SAA. Ello con la intención de permitir que los drones MQ-4C Triton operen de forma segura en el espacio aéreo compartido con aviones tripulados.

Encima, los Tritones se unirán a otros aviones espía navales estadounidenses en la base aérea de Misawa en Aomori, cerca del extremo norte de la Isla Honshu, en Japón. Las medidas de Estados Unidos reflejan una tendencia creciente para un mayor uso de drones y aumentar la vigilancia de China, según observadores militares.