Enrique Vidales 17 julio, 2015

Si algo ha sido claro en las transiciones políticas en el mismo panismo, es que una vez consumada la asunción de una nueva autoridad no hay garantía para que el saliente quede totalmente protegido. En la política, como en cualquier organismo social, es común que el gobernante en turno tenga su delfín. En el caso de Ayuntamiento de Mérida Renán Barrera no se quedó atrás y es de todos conocidos que Mauricio Vial fue la carta que jugó y con la cual ganó.

Pero no pasemos por alto que a Renán Barrera poco le ha importado el partido. Desde un principio se ha sostenido que “algunos panistas de cepa” se sintieron traicionados al percatarse que aunque se había ganado en 2012 en los hechos quedaron fuera de la administración municipal. Un factor que se destacó durante la campaña electoral en las críticas de extravío de los principios del panismo, de aquellos que hablaban de las prácticas de buen gobierno y de la dignidad humana que fueron pisoteados por el grupo de poder que llegó de la mano de Renán Barrera al Cabildo meridano.

Tampoco hay duda que el candidato natural para la Alcaldía Meridana era Raúl Paz. Sin embargo en un vídeo con la famosa “Montana” vino a trastocar su intención de ser el abanderado panista. Lo que hoy sabemos que su presencia en el vídeo había pasado desapercibida en una primera instancia, pero que gracias a las “manos que mecen la cuna” desde el edificio de la calle 62 se logró hacerse ver su aparición, y posteriormente, alimentar el escándalo hasta hacerlo sucumbir.

Pero la fuerza social y política de Raúl Paz logró salir adelante y ser un contendiente serio para Mauricio Vila. No quedó entonces otro remedio que sentarse en la mesa de la negociación y pactar los puestos políticos. Así Vila quedó como candidato a la Presidencia Municipal de Mérida y Raúl Paz al Congreso del Estado por la vía plurinominal.

Ante el fracaso de Renán Barrera de contar con la diputación plurinominal federal, al momento de determinar la diputación local se entrometió y casi rompe el pacto que fracturaría al PAN al inicio de la campaña. Más que claro que el actual munícipe no le importa la fortaleza e intereses del partido. Solo ve por sus intereses personales.

No obstante el panismo reaccionó y le cortó las alas a Renán Barrera. Poco resultó ser considerado por Gustavo Madero un ejemplo de juventud política y con experiencia y ser el líder de los alcaldes panistas a nivel nacional, como tampoco, ser recibido y reconocido por el mismo Secretario de Gobernación Osorio Chong. Renán Barrera se proyectó como lo que realmente es, una figura mediocre y opaca, capaz de traicionar a su propio partido que lo encumbró en el poder.

En los últimos días la dirigencia del panismo le sentó otro duro golpe. Sin ningún cargo público posterior al finalizar su gestión aspiró a ser candidato para presidir al panismo local. Pero lo reprocharon con el candado de tener que renunciar a su cargo para ser un aspirante a tal posición que lo llevaría a la carrera del gobierno en 2018. No importó las gestiones que realizó tanto a nivel local y nacional. Renán Barrera ya es el “patito feo” del panismo. Rechazado como líder, vapuleado como militante, despreciado como autoridad.

En la lucha por el control del PAN se ven ahora dos grupos. Los que representan al caciquismo político del PAN, herederos de la “casta divina” con la conducción de Alfredo Rodríguez y los dinosaurios de Patricio Patrón, Xavier Abreu, Benito Rosel, Edgar Ramírez, Claudio Coello y hasta el mismo Renán Barrera. Y por otra parte, Raul Paz con la participación de Adriana Díaz Lizama, Kathia Bolio, Asís Cano, Rodolfo González Crespo…y de forma más que sorpresiva el delfín de Renán Barrera: Mauricio Vila. Dos visiones de partido, lo que se han servido del panismo; y otra fracción que se considera progresista dentro del partido que exigen cambio y renovación de las prácticas políticas y conducción del mismo.

Hay que reconocer en Mauricio Vila que su decisión de apoyar a Raúl Paz lo proyecta como un político que sabe respetar acuerdos y tiene la visión de los retos que va a afrentar, aliándose de forma estratégica con los liderazgos naturales que han surgido en este proceso electoral, y que por consecuencia, van a jugar un papel esencial en los tiempos a venir. No hay que olvidar que será el primer alcalde panista que podrá optar por una relección inmediata, y que por lo tanto, no puede asumir una posición arrogante ni sectaria en la administración pública como así lo hiciese Renán Barrera.

Definitivamente hay un gran juego de pasiones. Si el PAN quiere aspirar a la gubernatura para el 2018 tiene que cambiar su práctica política. No pude seguir con el fanatismo que les permite cuanto acto de corrupción a sus propias autoridades donde Renán Barrera es el mejor ejemplo de la incongruencia y doble moral en las acciones de gobierno.

Al parecer Mauricio Vila así lo ha entendido y por ello se desmarca pronto de su antecesor. Eso sin duda no deja tranquilo a Renán Barrera.

AL CALCE. La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán es un duro golpe no solo para la imagen de la Presidencia de la República sino para toda la nación. Tenemos que reconocer que es bastante largo y arraigado el brazo de la corrupción en nuestro país. No podemos dejar que las instituciones que deben dar la certidumbre legal a la estabilidad del mexicano continúen demeritándose. Tampoco es cuestión de buscar el derrocamiento de un sistema político, sino de cuestionar a las instituciones públicas, exigir por medio de los propios procedimientos por la transparencia, rendición de cuentas y mayor compromiso en la atención de sus facultades.

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