Enrique Vidales 11 julio, 2015

En los últimos meses se puede percibir un aumento de accidentes viales con consecuencias mortales en la Ciudad de Mérida. Específicamente en periférico que cuenta con una vía de comunicación moderna y amplia. Otras zonas son avenidas en el interior de la ciudad y en los nuevos complejos de desarrollo inmobiliario. La modernización de la vía pública de tránsito vehicular y un aumento del parque vehicular igualmente moderno con autos que fácilmente alcanzan en pocos metros altas velocidades, son factores que se pueden considerar significativos para entender lo que está sucediendo.

Sin embargo, hay un elemento imprescindible para mejorar la vialidad y tránsito de los diversos vehículos de transporte privado y público en las calles de la ciudad. Es necesario fortalecer una cultura vial que se oriente al manejo defensivo.

El manejo defensivo de acuerdo con el Consejo Interamericano de Seguridad debemos entender que es “…conducir evitando accidentes a pesar de las acciones u errores de los demás conductores y de las condiciones adversas”

Con lo anterior podemos comprender el sentido del artículo 165 del Reglamento de vialidad y tránsito del Estado de Yucatán que afirma en su texto: “Los conductores deberán conducir a la defensiva, con la diligencia y precaución necesaria para evitar todo daño, propio o ajeno, cuidando de no ponerse en peligro, así como a los pasajeros y al resto de los Usuarios de la Vías Públicas”

Lo que a diario vemos en las calles son las imprudencias de varios automovilistas que no respetan los límites de seguridad, que no se conducen respetando los lineamientos y señales de vialidad, no se cuida la conducción de vehículo en los carriles correspondientes, ni se respetan los límites de velocidad, ni el paso de los peatones. Las ciudadanos que san motocicletas, bicicletas y triciclos no obedecen los lineamientos de tránsito de esos vehículos. Lo peor es el manejo en estado inconveniente por el abuso de alcohol y drogas.

Vemos una desigualdad en el control de la vialidad y cumplimiento de la ley entre diferentes vehículos. Como ejemplo tenemos las multas que se expiden si una persona no tiene el cinturón de seguridad en un vehículo automotor; mientras que percibimos como se les pasa a las bicicletas no tener luces en horas nocturnas, ni se les exige a los conductores el uso de caso y equipo de protección física, sin respetar los carriles correspondientes.

Los retenes se dice que son una manera de prevenir los accidentes. Algunos alegan sobre su inconstitucionalidad con respecto al libre derecho de tránsito. No obstante, son una medida que se establece en el reglamento para la prevención de accidentes, aunque parece que no están dando resultado positivo. Por el uso de las redes sociales existen alertas de ubicación de los mismos para que los “tomados” puedan eludirlos, exponiendo con ello la vida de todos – tanto del que maneja como de inocentes que sufren las consecuencias de la imprudencial e irresponsabilidad.

Para quienes han tenido que pedir la expedición de la licencia de conducir se pide una prueba de manejo que consiste solamente en estacionar un vehículo. Tal prueba es más bien de control del vehículo no de manejo y menos de conducción. Tampoco es suficiente una plática y un examen de preguntas de selección única para determinar a cabalidad si la persona sabe conducir correcta y con respeto a la legalidad un vehículo.

Es por ello que se necesitan más acciones de prevención en educación vial y concientización del manejo a la defensiva. No solo la coacción de la sanción administrativa o penal es el camino.

AL CALCE. Hay quien dice que la evaluación al desempeño docente no tiene fundamento educativo. Pero desconocen que un proceso educativo se compone de diferentes etapas que van desde el diagnóstico, la planeación, ejecución del plan y evaluación. La evaluación es un elemento importante del proceso educativo. Un proceso que no se evalúa no puede tomarse decisiones son respecto a su efectividad. La evaluación educativa es muy amplia por sus momentos, agentes y tipos que la conforman. Para los alumnos la evaluación de conocimientos, habilidades y actitudes va desde el diagnóstico hasta lo formativo y resultado final de un proceso educativo. El maestro también debe ser evaluado. Su desempeño resulta significativo para tomar las mejoras en el proceso y garantizar un mejoramiento en la calidad del servicio. Ser maestro no es estar exento de una evaluación.

 

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