Enrique Vidales 7 julio, 2018

Objetivos específicos:

1.    Explicar cómo la aparición de la ideología de género no ha sido espontánea, es resultado de la eficacia transformadora de la teoría y la prepotencia de las nuevas “ingenierías sociales”, además de la vulnerabilidad y fragilidad del comportamiento de las personas.
2.    Describir las consecuencias de la “revolución sexual”.

Desarrollo de contenidos:

La aparición de la ideología de género no ha sido espontánea, es resultado de la eficacia transformadora de la teoría y la prepotencia de las nuevas “ingenierías sociales”, además de la vulnerabilidad y fragilidad del comportamiento de las persona.

1.    Las tres revoluciones sexuales

a.    La revolución sexual de los años sesenta.

Lo característico de ella es la disociación entre sexualidad y reproducción. La introducción -e inmediata generalización- del uso de contraceptivos constituye uno de los hitos más relevantes del siglo XX. Por primera vez en la historia de la humanidad se confirió, mediante la técnica, un nuevo poder a las personas: el de controlar y reprimir su capacidad generativa, disociándola de su actividad sexual. Nada de particular tiene que, a partir de entonces, se agigantara la dimensión hedónica del comportamiento sexual humano.

b.    La revolución sexual de los años setenta

Lo que define a esta etapa revolucionaria es prolongación y consecuencia de la anterior, y consiste en la disociación entre afectividad y sexualidad. En la conducta sexual de la persona, la magnificación de la dimensión placentera posibilitó la renuncia o represión de la dimensión afectiva de que aquélla está transida y, por tanto, el desencuentro entre sexualidad y afectividad. Si del sexo puede tomarse sólo el placer, sin consecuencia alguna, ¿por qué habría de seguir ensamblado y comprometido con la afectividad, con el respeto a la otra persona y a su dignidad?

c.    La revolución sexual de los años noventa

Lo que define a esta etapa revolucionaria es consecuencia de las dos anteriores, y consiste, principal aunque no únicamente, en la disociación entre género y sexualidad. Si el uso que de la sexualidad se hace está subordinado a sólo la obtención de placer, ¿por qué no ensayar y probar otras formas innovadoras o alternativas de obtenerlo, tanto en lo que se refiere al género de la persona como a otros objetos y procedimientos de conseguirlo?

2.    El Informe Kissinger y las Conferencias Internacionales de la ONU

El Informe Kissinger (1974) tiene como finalidad conseguir el dominio global por la imposición de un pensamiento único, una colonización ideológica.
El Informe Kissinger establece tres objetivos estratégicos:
a. Disfrazar las políticas de control natal bajo la capa de los derechos humanos.
b. Cambiar los patrones culturales de los pueblos, entre los que se incluyen las creencias religiosas.
c. Que los encargados de implantar esas políticas sean los mismos políticos nacidos en esos países, previamente reeducados.
Este informe es el inspirador de las Conferencias Internacionales de los años 90 y de los proyectos de “reingeniería social” que a partir de ahí se ponen en marcha, en el intento de construir una nueva sociedad sobre bases totalmente distintas a las que conocemos, tratando de contrarrestar y anular, lenta y discretamente, toda visión trascendente del hombre, para sustituirla por un nuevo sistema de valores.
En las llamadas grandes conferencias internacionales de los 90, organizadas por la ONU, cuaja un proyecto totalitario que intenta dar una respuesta única y universal a todas las cuestiones que se puedan plantear los seres humanos en cualquier situación en que se encuentren y cualquiera sea el lugar donde estén.
•    La Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro, 1992
•    Conferencia de Derechos Humanos, Viene, 1993
•    Conferencia de Población y Desarrollo, El Cairo, 1994
•    Conferencia sobre la Mujer, Beijing, 1995, etc.
•    Y sus revisiones quinquenales, por ejemplo El Cairo+5, El Cairo +10, Beijing+5, Beijing+10, etc.
La IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, realizada en setiembre de 1995 en Pekín, fue el escenario elegido por los promotores de la “perspectiva de género” para lanzar una fuerte campaña de persuasión y difusión. Es por ello que desde dicha cumbre la “perspectiva de género” ha venido filtrándose en diferentes ámbitos no sólo de los países industrializados, sino además de los países en vías de desarrollo.

3.    La “Ventana de Overton” y la “ingeniería social”

La “Ventana de Overton” es una técnica de in:  geniería social que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables y que consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir el resultado deseado:
Primera etapa: de lo impensable a lo radical.
Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable.
Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato.
Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular.
Quinta etapa: de lo popular a lo político.
Esta es una técnica típica del liberalismo que funciona debido a la tolerancia como pretexto para la proscripción de los tabúes. Durante la última etapa del 'movimiento de las ventanas' de Overton de lo popular a lo político, la sociedad ya ha sufrido una ruptura, pues las normas de la existencia humana se han alterado o han sido destruidas con la adopción de las nuevas leyes.

4.    Consecuencias de la “revolución sexual”.

Son muchos los efectos que se han derivado de los comportamientos sexuales hechos moda por las anteriores revoluciones. Aquí habría que mencionar un amplio inventario como la banalización y deshumanización de la sexualidad personal; la fractura de la masculinidad y feminidad; los cambios de ciertos roles en la mujer y la aparición del temor en los hombres respecto de las mujeres; la independencia de un emotivismo utilitario sin sexualidad, al mismo tiempo que sin vinculación alguna al propio sexo; el aumento del aborto y el divorcio; la inseguridad y desconfianza respecto de la fidelidad del otro; la desafección por la maternidad, la paternidad, el matrimonio y la familia; el rechazo de la propia filiación y el misterio del origen de sí mismo; la exclusión de cualquier responsabilidad respecto de los propios hijos; la normalización artificial y forzada de ciertos comportamientos sexuales, hasta ahora inusuales.
La mayoría de estas consecuencias derivan de la desafección trascendente de los nuevos comportamientos sexuales. La banalización y trivialización de la sexualidad está contribuyendo, inevitablemente, a su deshumanización.
En el ámbito de la actual cultura, no obstante, parece que han prendido las atribuciones que se han puesto en circulación y, con el rodar de los usos, costumbres y modas, están condicionando -también a través de la educación- un nuevo moldeamiento del comportamiento humano.
Con la imitación y generalización de los nuevos comportamientos sexuales propuestos por la «ideología de género», es probable que las teóricas atribuciones sobre el «género» devengan en estereotipias y sesgos culturales, que acaben cristalizando en forma de explícitas conductas sexuales. De esta forma, las erróneas atribuciones se encarnan y hacen vida; y la «construcción» de los nuevos ingenieros sociales acaban por encarnarse y hacerse vida humana. Lo que no era (la teoría de «género») hace que haya (abolición de género) lo que no había (conducta sexual indiferenciada).
Otra consecuencia relevante es la “cultura de la muerte”. El aborto, la anticoncepción, la esterilización, la eutanasia, la eugenesia, la reproducción sin sexualidad y manipulación de embriones son ejemplos tristes de esa “cultura”. Ya no se trata principalmente de una matanza de seres inocentes por medio de guerras y atropellos bélicos, sino de una silenciosa y sutil, pero más aún nefasta destrucción de la vida humana, que cuenta incluso con la aprobación de un gran sector de la sociedad, con el amparo de la ley y que es perpetrada precisamente por algunos de aquellos que se supone sean los primeros defensores de la vida: los médicos y otros profesionales de la salud.
Grave resultado de esa “cultura de la muerte” es el incremento de los abortos en todo el mundo.
El aborto “es un delito abominable y constituye siempre un desorden moral particularmente grave; lejos de ser un derecho, es más bien un triste fenómeno que contribuye gravemente a la difusión de una mentalidad contra la vida, amenazando peligrosamente la convivencia social justa y democrática” (CDSI, 233).
“Las cifras reales del aborto en el mundo son imposibles de confirmar. Sabemos que los organismos internacionales estiman que cada año cincuenta millones de niños no llegan a ver la luz por causa del aborto; de ellos, la mitad perecen bajo el amparo de las leyes abortivas. El aborto en el mundo causa hoy, en un año, casi tantas víctimas como la II Guerra Mundial.
Los datos también indican que unas veinte mil mujeres pueden fallecer en el mundo por las consecuencias negativas que para la salud de la madre se derivan del aborto” (La realidad del Aborto: La frialdad de los datos. Aciprensa).
En la Ciudad de México a 10 años de haberse legalizado el aborto (abril de 2007), se han practicado en las clínicas oficiales unos 181 mil abortos.

Bibliografía:

Identidad y diferencia: La construcción social de “género”. Aquilino Polaino Llorente
http://g/www.esposiblelaesperanza.com/index.php%3Foption%3Dcom_content%26view%3Darticle%26catid%3D33:3-deconstruccion-del-varon-y-de-la-mujer-%26id%3D1615:identidad-y-diferencia-la-construccion-social-de-qgeneroq-aquilino-polaino%26Itemid%3D19
•    El desarrollo sustentable. La nueva ética internacional. Juan Claudio Sanahuja. Editorial Vórtice, Buenos Aires 2003.
https://isfdnsfatima.files.wordpress.com/2012/03/el-desarrollo-sustentable.pdf

•    ¿Cómo legalizar cualquier fenómeno, desde la eutanasia hasta el canibalismo? Juanjo Romero
https://actualidad.rt.com/sociedad/view/125437-legalizar-overton-eutanasia-incesto

Fuente: http://frentenacional.mx/

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