Enrique Vidales 7 julio, 2018

Objetivos específicos:

1.    Apreciar los valores que debe desarrollar el líder que lucha por el matrimonio y la familia naturales
2.    Tener criterios y elementos para diseñar la forma concreta de luchar en su comunidad para conseguir nuestra misión.

Desarrollo de contenidos

No sólo debemos estar bien preparados en los principios sociales cristianos, sino también debemos ser competentes en el ámbito de nuestra propia profesión y especialización. Para trabajar por nuestra misión, en el mundo actual es indispensable contar con profesionistas competentes en todos las áreas, y en particular en los temas que son esenciales para la vida democrática de la sociedad, como lo son las ciencias en las que se basa la política, esto es, la filosofía social, la teoría del estado, el orden jurídico, los derechos humanos, la economía social, el desarrollo humano sustentable, etc.

1.    Líderes comprometidos, competentes y activos

Nuestra misión necesita de líderes católicos que estén formados con sabiduría, con cultura amplia, con pensamiento recto y sólido, competentes para cumplir su vocación. Líderes congruentes, que transformen la sociedad inspirados en los principios y valores del Evangelio y de la Doctrina Social Cristiana.
“El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común. Se necesita tanto la preparación profesional como la coherencia moral” (Caritas in veritate, 71).
Se requiere desarrollar competencias técnicas del liderazgo proactivo y efectivo: Cabildeo, Cómo hacer alianzas, Comunicación Social efectiva, Redes Sociales, Liderazgo, Oratoria, elaboración de Políticas públicas, etc.

2.    Visión de largo plazo. “El tiempo es superior al espacio”

Quien trabaje en la política tiene necesidad de vivir las virtudes de la fortaleza y de la paciencia porque vivirá en medio de innumerables dificultades, y casi nunca podrá ver el resultado de sus propias acciones y de sus propios sacrificios.
l Papa Francisco también aborda el tema de la fortaleza y la paciencia del político al enseñarnos que “el tiempo es superior al espacio”.
“Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos. Ayuda a soportar con paciencia situaciones difíciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad. Es una invitación a asumir la tensión entre plenitud y límite, otorgando prioridad al tiempo. Uno de los pecados que a veces se advierten en la actividad sociopolítica consiste en privilegiar los espacios de poder en lugar de los tiempos de los procesos. Darle prioridad al espacio lleva a enloquecerse para tener todo resuelto en el presente, para intentar tomar posesión de todos los espacios de poder y autoafirmación. Es cristalizar los procesos y pretender detenerlos. Darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios. El tiempo rige los espacios, los ilumina y los transforma en eslabones de una cadena en constante crecimiento, sin caminos de retorno. Se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad” (Evangelii Gaudium, 223).

3.    Líderes realistas. “La realidad es más importante que la idea”.

Igualmente, el Papa Francisco nos enseña otro principio fundamental que nos ayuda a ser realistas a los cristianos con vocación política: “la realidad es más importante que la idea”.
Existe una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora… la realidad es superior a la idea. Esto supone evitar diversas formas de ocultar la realidad. La idea -las elaboraciones conceptuales- está en función de la captación, la comprensión y la conducción de la realidad. La idea desconectada de la realidad origina idealismos y nominalismos ineficaces, que a lo sumo clasifican o definen, pero no convocan. Lo que convoca es la realidad iluminada por el razonamiento… Hay políticos -e incluso dirigentes religiosos- que se preguntan por qué el pueblo no los comprende y no los sigue, si sus propuestas son tan lógicas y claras. Posiblemente sea porque se instalaron en el reino de la pura idea y redujeron la política o la fe a la retórica. Otros olvidaron la sencillez e importaron desde fuera una racionalidad ajena a la gente (Evangelii Gaudium, 231-232).
“El fiel laico está llamado a identificar, en las situaciones políticas concretas, las acciones realmente posibles para poner en práctica los principios y los valores morales propios de la vida social. Ello exige un método de discernimiento, personal y comunitario, articulado en torno a algunos puntos claves: el conocimiento de las situaciones, analizadas con la ayuda de las ciencias sociales y de instrumentos adecuados; la reflexión sistemática sobre la realidad, a la luz del mensaje inmutable del Evangelio y de la enseñanza social de la Iglesia; la individuación de las opciones orientadas a hacer evolucionar en sentido positivo la situación presente. De la profundidad de la escucha y de la interpretación de la realidad derivan las opciones operativas concretas y eficaces” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 568).

4.    S/lo llegaremos lejos si tenemos liderazgos sociales genuinos

“Se trata de privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero si convicciones claras y tenacidad” (Evangelii Gaudium, 223).
Promover genuina participación ciudadana constructiva a nivel de las comunidades e instituciones. Lograr la participación activa en la construcción del Bien Común.
Sumar y hacer sinergia con líderes de asociaciones que compartan la misma visión y los mismos fines. Respetar y conservar los fines y objetivos de cada grupo, pero sumarse en causas comunes.
Interaccionar con dirigentes de instituciones, con universidades de inspiración cristiana, organismos de la Iglesia, otros movimientos de laicos, Organizaciones de la Sociedad Civil que valoren a la persona, los derechos humanos, el matrimonio y la familia.
Generar vertebración social; ganar influencia en la sociedad.

5.    Aprovechar eficazmente los Medios de Comunicación Social

“La revolución  tecnológica y los procesos de globalización configuran el mundo actual como una gran cultura mediática. Esto implica una capacidad para reconocer los nuevos lenguajes, que pueden ayudar a una mayor humanización global. Estos nuevos lenguajes configuran un elemento articulador de los cambios en la sociedad” (Aparecida, 484).
Debemos formar comunicadores profesionales competentes y comprometidos con los valores humanos y cristianos en la transformación evangélica de la sociedad.
Deben procurar:
•    Conocer y valorar esta nueva cultura de la comunicación
•    Promover la formación profesional en la cultura de la comunicación de todos los líderes
•    Estar presente en los MCS: prensa, radio, tv, foros, sitios de internet, Facebook, Twitter, etc.
•    Promover leyes que protejan a los niños y jóvenes para que la comunicación no distorsione los valores
•    Contribuir a mejorar la imagen de nuestras instituciones y prestigiarlas.
6.    Retos en nuestra comunidad
Encontrar expresiones culturales, cívicas y políticas innovadoras para promover y defender la dignidad de la persona humana, la vida y el matrimonio y la familia naturales.
Definir objetivos estratégicos y líneas de acción concretas.
Actuar de manera realista, con claridad de las realidades políticas, que aprendamos a analizar y conocer las situaciones tal y como son, y a promover soluciones eficaces conectadas con la realidad y con la gente.
Diseñar campañas concretas que promuevan y defiendan la dignidad e identidad de la persona humana, la vida y el matrimonio y la familia naturales.
•    Estar pendientes de todo tipo de manifestación de la “revolución sexual”, especialmente de acciones legislativas, de acciones y campañas de los gobiernos municipales y estatales, de campañas de los homosexualistas, etc.
    Organizar o participar en mítines y manifestaciones, en los Cabildos, en los Congresos o en las plazas y calles, de apoyo a lo nuestro o de protesta por imposiciones de aquellos.
•    Denunciar las ideas y lenguaje hegemónico de la dictadura de la ideología de género.
•    Evidenciar el adoctrinamiento en las aulas: “Con mis hijos no te metas”, “A mis hijos los educo yo”, etc.

Bibliografía:

•    Exhortación apostólica post-sinodal Christifideles Laici, sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. S.S. Juan Pablo II. 30 de diciembre de 1988
•    Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, sobre la evangelización en el mundo contemporáneo. S.S. Pablo VI. 8 de diciembre de 1975
•    Conferencia del Episcopado Mexicano. Documento conclusivo de Aparecida. Ed. CEM, 2007. https://parroquiaicm.files.wordpress.com/2008/12/documento_conclusivo_aparecida.pdf
•    Pontificio Consejo “Justicia y Paz”. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ed. Paulinas, 2006.

Fuente: http://frentenacional.mx/

Facebook Comments

Deja un comentario.

A %d blogueros les gusta esto: