Enrique Vidales 18 abril, 2015

En un giro del caso de un joven que recibió severa golpiza en un bar de la Ciudad de Mérida conocido como D30+, la empresa ha dado a conocer un comunicado en donde se pone en manos de las autoridades para que “… decidan el rumbo de las acciones legales que se llevarán al cabo y que entregaron  a las autoridades pruebas fehacientes de los hechos ocurridos, los cuales, fueron ajenos a su voluntad.”

El caso resulta más que interesante, por el repudio social que se ha ido creciendo en las redes sociales desde que se dio a conocer el suceso, y posteriormente, por las imágenes y testimonios en la misma red que dan cuenta de la brutalidad de los empleados del mencionado centro de entretenimiento nocturno.

Posible la golpiza por sí sola es un hecho ajeno a voluntad de los gerentes, dueños o accionistas. Sin embargo, es muy claro que los ejecutantes del acto violento los hicieron bajo el amparo de una empresa. Lo que menos pensamos como usuarios de un restaurante o centro de entretanimiento es acabar de manera artrera en una situación que ponga en peligro la integridad física o vida de nosotros mismos.

No hay duda, porque ni el comunicado lo logra desmentir lo dicho en las redes sociales, que no habia motivo alguno para provocarle el tipo de lesiones que ocasionaron al afectado. No se puede justificar que solo por no presentar el ticket de salida, que comprueba que ya se pago la cuenta, sea el causa de semejante acto de barbarie. Más cuando en los testimonios en las redes sociales se afirma que ya el sujeto estaba en el suelo y continuaban los golpes sin que se tenga mínima posibilidad de defensa. Eso es actuar con ventaja, un agravante de delito.

Además un negocio necesita de credibilidad y confianza social para su propia subsistencia. La imagen de deterioro a la empresa que han proppiciado los energúmenos que “actuaron en propia cuenta y ajenos a la voluntad de la empresa” pone a este lugar en el rechazo y repudio social. Queda claro que la evasión de su responsabilidad solo demuestra la prepotencia empresarial que lamentablemente se evidencia en el personal de trabajo.

Al parecer no les importa a los dueños del Bar ya que la sociedad yucateca no solo ha pedido un “usted disculpe” sino una condenda contudente y asumir la responsabilidad de los daños médicos y físicos que “empleados de la empresa” ocasionaron a un consumidor.

No mostrar humanidad es sinónimo de dejar en la percepción de los potenciales clientes que acudir al bar D30+ no hay seguridad garantizada por los mismos trabajadores de la empresa.

¡Que mal!!!!

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