Enrique Vidales 29 agosto, 2018

En los últimos días, con motivo del último informe de gobierno de Enrique Peña Nieto, el presidente de México insiste que los mexicanos debemos ser más justos en la evaluación de su gestión. Afirma, entre otros conceptos, que el país ha cambiado y crecido desde el 2012 hasta estos tiempos de conclusión de su mandato presidencial.

Pero, en verdad y bajo la perspectiva ciudadana ¿de qué cambios y crecimiento nos habla el presidente?

En primera instancia no se ha podido esclarecer lo que sucedió con los desaparecidos de Ayotzinapa. Las instituciones del Estado fueron ineficientes para dar una respuesta histórica real y verdadera de lo que sucedió aquella noche cuando desaparecieron 43 estudiantes. Aunque podría no haber sido el Estado el responsable de los hechos, la falta de una respuesta por la desidia de las autoridades y el tratamiento político y legal lo hacen corresponsable de la desinformación.

Como no se veía en mucho tiempo se ha documentado la corrupción en diferentes gobiernos estatales, pero lo peor es la incapacidad de las autoridades federales en el fincamiento de las responsabilidades administrativas y penales pertinentes. Lo que ha alentado la impunidad y el proteccionismo del sistema para los “gobernadores ratas”, mientras tanto, las carencias en la satisfacción de las necesidades sociales van en aumento.

A esto se le adjunta los problemas económicos que a diario sufrimos los ciudadanos ante la carencia de los bienes y servicios. La gasolina no baja, ni siquiera se quiso escuchar a la ciudadanía cuando se pidió que se redujeran los impuestos en los combustibles.

La electricidad tampoco ha bajado como se preveía cuando se hablaba de la reforma energética. La educación sigue estando atrasada sin pocas esperanzas de mejora con la implementación del nuevo modelo educativo.

El sistema de salud está deteriorado y en quiebra. Los derechohabientes no cuentan con servicios de salud eficientes y oportunos, se carecen de los medicamentos básicos y necesarios para combatir las enfermedades. Las campañas como las acciones de prevención son deficientes. Las enfermedades cíclicas siguen minando la salud de los mexicanos.

Sobre la inseguridad los robos y la impunidad si va creciendo. La reforma penal no ha podido permear en la sociedad al no poder entender los beneficios de la misma cuando los ladrones y violadores salen libres, andan en la calle con total impunidad.

Los periodistas siguen siendo asesinados por el trabajo periodístico. Las instituciones del Estado no nos garantiza el respeto de la integridad de vida a quienes ejercemos, desde diferentes frentes, el ejercicio de la libertad de expresión.

La insensibilidad del gobierno de defender a la ciudadanía condujeron el PRI, al partido del hoy gobierno, a la peor de las derrotas electorales.

No hay en el país mayores avances. En varios aspectos han retrocesos y pocos avances reales. Si en verdad hubiese en el ánimo reconocer una buena gestión se evidenciaría en el resultado electoral.

Esa historia los ciudadanos ya lo conocemos, pero al parecer Peña Nieto o lo ignora o no lo quiere reconocer.

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