Dictadura e Inquisición, marca de la diversidad sexual

En el concierto de Mijares y Emmanuel, el último se atrevió a manifestar su opinión con respecto a la discusión sobre la propuesta del matrimonio igualitario. Los que asistieron comentaron que defendieron en su dicho a la familia. Advirtieron que podían venir cosas peores. Como respuesta la gente aplaudió.

Tal situación no pasó desapercibida por un medio que en su reseña destacó como homofóbico dichas expresiones. Inclusive apresuró a exhortar a las autoridades a investigar y calificar el acto como discriminación, y en su caso, sancionar a los cantantes.

Lo más curioso e irónico de todos esto, es que los que más acusan de intolerancia se han convertido en intolerantes con el que piensa diferente. Eso marca la tendencia en la discusión del tema. No hay una cancha pareja para realmente discutir más allá de los apasionamientos y dogmas lo que mejor convendría a México. El que opine diferente a la supuesta mayoría es considerado homofóbico y discriminador.

Ya no se trata de la Biblia, sino de una interpretación de una teoría de identidad de género que toman como postulados para afirmar que debería existir libertad para hacer lo que uno quiera, aún sea ir en contra de la propia naturaleza que nos hizo evolucionar hacia la complementariedad biológica. Una complementariedad donde surge la institución de la familia conformada por hombre y mujer. Una realidad que está por encima de cualquier dogma religioso. No puede existir ningún homosexual que se pueda sustraer de nacer de un hombre y de una mujer.

Es lo que algunos llaman una auténtica dictadura que impone de forma unilateral una agenda de cambio subjetivo y perceptivo de la sexualidad humana y los roles inherentes a esto. Hasta en una relación homosexual la definición de roles es vital en la conformación de la pareja. Por los roles se define el papel que el miembro de la pareja juega dentro de la misma, sea en el liderazgo, en la acción, en el mantenimiento o consolidación.

La ideología de género es un avance social en el entendimiento del papel del hombre y de la mujer en la sociedad. De entender los roles sexuales, e inclusive, de los estereotipados para disminuir diferencias irracionales que impiden consolidar parejas en paz y armonía. Sin embargo, es un hecho que hay quienes pretenden engañar aduciendo que la ideología de género debe incluir en igualdad las relaciones homosexuales con los heterosexuales. Esto va más allá de que sea una limitación, para el caso de los homosexuales, una limitación a las expresiones de cariño y amor. La defensa de la familia es prioritaria por la consolidación de una estructura que ha dado sustento a la evolución social, que nace de la complementariedad biológica y natural.

Ahora resulta que la Biblia ha sido cambiada por esa ideología mal entendida y tergiversada. La primera nunca debió usarse para condenar, como tampoco, la ideología de género para permitir sin ninguna delimitación. Con los principios de una teoría de género a conveniencia se intenta imponer una realidad ajena a la naturaleza humana. Con ella, a la forma de la inquisición se arremete y amenaza. Pobre del que quiera defender a la familia, como los cantantes Emmanuel y Mijares. Yo mismo he sido señalado como homofóbico por anteriores escritos donde defiendo a la familia conformado por hombre y mujer como institución fundamental de la sociedad cuando nunca me he pronunciado en contra del reconocimiento de la relación homosexual y las consecuencias jurídicas que emanan de esta. Un reconocimiento que no requiere que se le llame matrimonio por no poder objetivamente cumplir con la función social, biológica y evolutiva de la sobrevivencia de la especie humana.

La defensa de la familia y la figura del matrimonio no es un ataque a los homosexuales. Estoy plenamente convencido de que las relaciones entre personas del mismo sexo y algunas de las variantes que emanan de éstas debe ser reconocidas en el Derecho. La certidumbre jurídica en cuanto patrimonio, derechos y obligaciones, debe ser clara. La instrumentación de mecanismos jurídicos es pertinente, necesaria y justa.

Inclusive no toda la comunidad de diferente preferencia sexual que la heterosexual están de acuerdo en que ese es el camino. En Francia, cuna de los derechos civiles y del ciudadano, existe “Homovox”, una agrupación de homosexuales que se oponen al matrimonio igualitario.

El grupo surgió en noviembre de 2012 cuando Nathalie de Williencourt decidió fundar una agrupación ciudadana para darle voz a los homosexuales franceses que están en contra del matrimonio homosexual y de la adopción que el proyecto de ley supone. Ellos no están de acuerdo con la estrategia del llamado “lobby homosexual” que buscan imponer una acción social de “todo o nada”.

Este grupo argumenta en contra del matrimonio homosexual “porque se trataría de una ilusión, de una falsa reivindicación de la fecundidad entre dos personas del mismo sexo porque saben que no pueden dar origen a la vida y creen en la necesidad de un niño de tener un padre y una madre”. Lo que algunos afirmamos una distorsión del derecho de adopción, que no está en manos de los padres, sino en la necesidad de la sociedad de dotar de los medios para que los niños puedan tener familia.

Aunque se desconoce el número de adherentes, pero hay expresiones muy claras que son parte de la discusión sobre el tema. Aquí tres vídeos donde podemos claramente ver que entre la misma comunidad gay no hay consenso: (1) “Dos hombres o dos mujeres no pueden tener hijos, eso es imposible”, dice Hervé http://www.youtube.com/watch?v=iNFvRaAOowU, (2) “¿Qué sucede con la libertad y la igualdad de los niños de poder tener un papá y una mamá como sus compañeros de colegio?”, pregunta Jean-Pier http://www.youtube.com/watch?v=UET6BspG2mM y (3) “Hacernos creer que las parejas homosexuales son iguales a las heterosexuales, es reírse de nosotros”, asegura Raphael http://www.chileb.cl/wp-content/uploads/2013/10/Raphael.bmp

Y si eso no basta, con solo teclear en youtube “homovox” hay material suficiente para reflexionar.

¿También les van a censurar un sector de la comunidad gay el derecho de disentir?

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