Enrique Vidales 24 febrero, 2010

Así surgen esquemas por demás contradictorios. No se puede tomar
ninguna decisión de política sin consultar con el vecino “incómodo” del
norte. Sea no del todo verdad lo anterior, en la pragmática de los
hechos parece sostenerse fácilmente el argumento anterior. Una situación
que no gusta, que no se acepta, que se considera una herejía. Ahí está
el caso de Adolfo Aguilar Zínser cuando fue repudiado por la clase
política cuando afirmó que México es el patio trasero de los United
States. ¿En verdad, y en estricto acto de consciencia, se equivocó en su
percepción?

En la paradoja del mundo global en la otra falacia de la
homogenización que no existe. Lo contrario, la diversificación es la
bandera que motiva a la búsqueda de la identidad propia. Hoy América
Latina está en proceso de su búsqueda de identidad. No de la impuesta,
sino de la propia. Sin embargo… el asunto será si la van a dejar
hacerlo.

Pero no sólo es por las fuerzas externas. Hoy América está
segmentada, dividida. El contraste cultural es un mosaico digno de
admirarse por la multiplicidad de visiones que la conforman. Pero no
sucede lo mismo con la política, porque la polarización que existe en
regímenes se vuelve incompatible en la búsqueda de intereses comunes. No
se dudan sobre la coincidencias, sino en cómo se deben enfrentar estas.
No es el fondo, sin más bien, la forma.

La realidad de los países latinos de América es compartida. Bastaría
con solo escuchar a un desconocido representante de los gobiernos para
no saber de qué país al final está hablando. Desigualdad social y
económica, crisis recurrentes, población en pobreza extrema en aumento
que solo llevan, éstos y mucho más, a escenarios destructivos como la
inseguridad y la delincuencia organizada. Una descripción genérica puede
ser aplicable a cualquier país de América.

Es loable es esfuerzo donde México quiere ser un principal
protagonista. Pero no creo que se tenga todo el valor moral para ser el
que aglutine a toda la fuerza americana. En un sentido estricto, creo
que ningún país puede decir que tiene esa capacidad. Lo que al final se
traduce en mucha palabrería. Aunque la cuestión más fundamental es si al
final, la potencia mundial, social y económica – los Estados Unidos –
lo va a permitir.

 

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