Enrique Vidales 3 abril, 2015

campania2015A partir del 5 de abril iniciaran las campañas electorales un contexto social y político con mucha efervescencia. Muy contrario a lo que ocurre generalmente en elecciones intermedias federales a excepción de las locales que involucra el cambio del mando en las cabeceras municipales.

Sin embargo en esta ocasión las cosas parecen ser diferentes. Hay dos factores que no podemos pasar por alto. Primero la polarización política que se ha alimentado no solo por la llegada del PRI a Los Pinos, sino también, de las consecuencias de un activismo político y mala administración del conflicto de los gobiernos y partidos políticos. Segundo, la proliferación y consolidación de las redes sociales que se han convertido en un barómetro de la percepción ciudadana, aun cuando la viralización de los mensajes no sea debidamente fundamentada.

Ante lo último hay que destacar si los usuarios de las redes sociales tienen la capacidad analítica y reflexiva para interpretar correctamente los mensajes que por las mismas se emiten. Los “hoax” o noticias falsas es un ejemplo que debería preocuparnos a quienes ejercen su libertad de expresión con responsabilidad. Hoy es más fácil construir, difundir y posicionar mentiras con el uso de las redes sociales. Lo que causa un detrimento a la discusión y debate de las ideas.

Pero también está la insensatez de muchos usuarios que al no comulgar con las ideas personales es fácil recurrir a la agresión o intento de difamación. Resulta irónico que los que se llaman defensores de la democracia o de la libre expresión al final no la practiquen ni concedan a los demás el uso legítimo de esos derechos.

Se ha intentado hacer una legislación de las redes sociales. Lo que muchos se han opuesto por ser un último reducto libre para decir lo que uno quiera. Por ello los candidatos de todos los partidos han aprovechado esos espacios para continuar con proselitismo a pesar del silencio electoral. Lo que seguramente continuará en toda la campaña. Es la virtualización del acto político que recurre a un espacio público electrónico.

En lo que respecta los medios oficiales vamos a estar ante un panorama de spotización que parecerá muy exagerado. Los gastos de campaña resultan exorbitantes cuando en el otro lado de la moneda tenemos una economía en el país que no levanta en los resultados prometidos por el sistema de gobierno actual. De nada sirve la reducción de los tiempos de campaña si por otro lado se concentra un mayor gasto en tan poco tiempo.

Pero son las reglas que los mismos partidos se han autoimpuesto. Lo que se decía ocasionaría ahorros del dinero público este se ha disparado con nuevos partidos y reglas que no aseguran el control del dispendio. A lo que tenemos que contraponer la carencia de propuesta claras, o por lo menos, en el lenguaje coloquial, sencillo y preciso de cuál es la propuesta que defienden.

Estamos entonces ante un escenario de vacíos de propuestas, de calidad en las ideas que son innecesarias para el desarrollo económico, social y político del país. Por lo cual es claro que estamos los ciudadanos invirtiendo en entidades políticas de lujo.

Así empezaremos, con la esperanza de que podamos terminar bien con el proceso. Es importante que aún con todo los pesares la gente salga a votar, a emitir una decisión con respecto a cuál sería la mejor propuestas dentro de las opciones disponibles. Es así como funciona el sistema del cual los ciudadanos somos también parte. Por ello es importante la participación.

No ha faltado quienes han promovido la campaña del voto nulo o del vota por ti. Ambas opciones son inviables en un sistema electoral donde gana el que tenga la mayor cantidad de votos emitidos. Lo que no, simplemente no cuentan.

 

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