Enrique Vidales 19 noviembre, 2015

Cuando Luis Miguel no acudió a la cita con el pueblo yucateco, en lo que sería la gran presentación para celebrar el primer año de éxito del Coliseo de Yucatán, algunos críticos de espectáculos salieron en su defensa. Inclusive el vanagloriado maestro Armando Manzanero externó su diferencia con la “exageración” de comentarios contra el cantante al advertir que una situación de mala salud puede en cualquier momento suceder.

Sin embargo, las lenguas bien informadas de lo que sucedió en la peor noche del Coliseo de Yucatán apunta a que el cantante se encontraba en una situación deplorable por consumo de alcohol, y se dice, de hasta drogas. Se cuenta que se encerró en el restaurante con algunas mujeres que había traído y con su manager, negándose a salir y cumplirle al pueblo yucateco que había abarrotado el Coliseo con la esperanza de disfrutar del “sol”. En las redes se dio a conocer el video donde un representente del Coliseo afirma que el “señor” se encontraba encerrado en el hotel borracho y drogándose.

Gracias a la oportuna participación de la Secretaría de Seguridad Pública se evitó una situación caótica que lastimara la integridad física de las asistentes que, en la molestia, podían evidenciar el enojo de forma violenta. Igualmente, hoy la prensa nacional reconoce la rapidez en que las autoridades de la Fiscalía del Estado que inmediatamente detuvo a los responsables y obligó a una pronta devolución de los boletos a los afectados.

Ahora en lo que se considera la “casa” del cantante, el Auditorio Nacional, Luis Miguel deja plantados a los miles de seguidores al no concluir su concierto. Por segunda noche, el “sol” eclipsa. Se detiene y abandona el escenario. Se anuncia que el concierto se suspende, que el cantante ya no puede seguir. No hay duda que se confirma en su actuar que algo ya no está funcionando bien para Luis Miguel.

¿Qué tiene ahora que decir, por ejemplo, Atala Sarmiento que llegó a afirmar y denostar contra las instalaciones del Coliseo aduciendo que la suspensión en Yucatán no tenía importancia por haberse efectuado en un escenario de poca calidad, en un palenque? ¿Seguirá Armando Manzanero justificando como “normal” la irresponsabilidad consecutiva del cantante?

Hay quienes por ver al cantante hacen el sacrificio no sólo de comprar el boleto, sino también, de viajar desde varios puntos de la república para disfrutar de un concierto de su artísta. Afecta sin duda la economía aún cuando se devuelva el importe de los boletos.

Hoy se trata del Auditorio Nacional, el que muchas noches, inclusive de record de conciertos, el escenario natural del cantante en donde no puede acabar un concierto. Su capacidad solo llega a 20 minutos. Los excesos de la vida que se le conocen y muchos hablan parecen que le han cobrado la factura en su capacidad.

Los dos grandes cantantes que pudieron haber sido el equivalente del Frank Sinatra los ha hundido el abuso del alcohol. Me refiero a José José y ahora el caso de Luis Miguel. Un “sol” que ya no alumbra como antes, que no tiene la capacidad de dar el mejor espectáculo musical de México.

Ni modos, lo que empezó en Yucatán queda en evidencia ahora en su propio escenario: Hoy ha caído y se ha ocultado el “Sol de México

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