En caso Moreira ¿se equivoca la justicia española?

El caso se antojaba interesante. Los críticos del sistema política actual estaban de plácemes por la detención de Humberto Moreira, ex presidente del PRI, en España por lavado de dinero según lo sostenía la Fiscalía Anticorrupción del país ibérico. Decían que lo que no se había hecho en México, tenía que buscarse más allá de nuestras fronteras.

En estricto sentido legal, Humberto Moreira fue detenido bajo la presunción de culpabilidad en un delito. Como proceso que respeta las garantías procesales y derechos humanos de los detenidos, se tiene que someter a la consideración de un juez la calificación de detención o de los delitos que se imputan. No hay que olvidar la importancia de la presunción de inocencia.

Ahora las voces se callan. Resulta que Moreira ha salido libre, en una primera instancia procesal exonerado de los delitos que se le imputan. El juez que escuchó los alegatos de los representantes legales de la Fiscalía Anticorrupción sin poder acreditar fehacientemente y más allá de la duda razonable las evidencias del delito.

Por lo cual, fue excarcelado, aunque por proceso judicial español la investigación continuará. Como medida precautoria se le prohibió salir del país, por lo cual se le fue retirado el pasaporte. Pero es un hecho que la decisión del juez español da un respiro legal al no poderse ajustar las conductas a los supuestos jurídicos del delito que se le imputa.

Ahora que tendría que decir los críticos. ¿Qué la capacidad del sistema político PRI alcanza también para comprar a la justicia española? ¿Qué así como acusan de corrupción en México, la península ibérica igualmente es igual o más corrupta que la nuestra?

En la aplicación de la justicia no debe privar las especulaciones o percepciones. En un Estado de Derecho se debe contar con elementos objetivos en los procesos penales, que por pruebas evidentes y fehacientes se puedan acreditar las conductas delictivas. Para eso están los procesos, procedimientos e instancias legales que deben cumplir conforme a las legislaciones correspondientes como desarrollar el proceso mismo.

Aunque es igualmente claro que así como no se le ha encontrado evidencia de delito alguno, en la medida que avance la investigación se espera que la Fiscalía española que hoy acusa se aplique más, y por consecuencia, pueda presentar una acusación más fundamentada y motivada. En ese caso, Humberto Moreira tendrá que responder ante la justicia española de lo que se le acuse.

Pero también está la alternativa que no se le pueda presentar las evidencias contundentes, y por lo cual, el caso termine sobreseído recuperando por completo la libertad.

Pero el mexicano que ya lo ha condenado por la percepción, no quedará contento. A lo mejor culpará y empezará a desconfiar de todo, hasta de la justicia española y del mundo entero.

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