Enrique Vidales 19 marzo, 2010

Pero se entiende
por ser el resultado del actual mundo global, la contradicción del
mismo: en vez de estar más abiertos al debate y la crítica, en la lid de
este mundo accesible tecnológico se individualizan las personas para
segmentarse, polarizados en un entorno propio y exclusivo.

¿Cómo construir
los acuerdos en este mundo al parecer divergente?

Entonces no nos
queda más que recurrir a la coincidencia que surge en la exploración de
los intereses de fondo, no de forma. Aún y a pesar de todas las
diferencias políticas, de las distintas visiones sobre el crecimiento y
desarrollo económico y social, lo que ha originado la lucha cívica es
buscar una mejor ciudad y aspirar a superar los grandes rezagos sociales
que continúan presentes.

En estos días
iniciaran las campañas políticas. Ojala que sea erradicada la guerra
sucia, aquella que mancha y daña a la democracia, que impide que sean
los ciudadanos los responsables del propio proceso de toma de
decisiones. Lo que si se vale es la exigencia de la propuesta seria y
responsable de qué y cómo debemos superar los grandes retos que nos
agobian.

Hay muchas
dificultades y tareas aún pendientes. No es posible que nos sintamos
orgullosos de una ciudad donde aún hay diferencias substanciales entre
el norte y el sur. Una ciudad cuya autoridad ha priorizado tareas menos
prioritarias como parques con Internet, mientras no se construyen
unidades de atención médica permanente en las comisarias para atender
necesidades médicas urgentes con mayor prontitud. ¿Qué hace la
administración gastando e invirtiendo grandes cantidades para la
obtención de sistemas de calidad en la gestión relacionada con el cobro
de impuestos? ¿De qué sirve la eficiencia en el cobro de impuestos que
hoy presumen de vanguardia cuando aún hay calles, en pleno centro de
Mérida, que permanecen oscuras o parques que ya son inseguros por
carecer de alumbrado?

Hoy el PAN dice
que viene lo mejor después de 20 años de gobernar la ciudad. Por su
parte el PRI sabe que tiene la oportunidad histórica de ganar en la
capital. Lo que es cierto es que los ciudadanos ya queremos un cambio.
No queremos ya, ni a los mismos, como tampoco, lo mismo. El avance
democrático cada vez se convierte muy crítico, lo malo es que nos ha
faltado visión de desarrollo, de aquella que nos permite vislumbrar lo
que deseamos y a lo que aspiramos.

Tampoco queremos
revanchismo aprovechados en la coyuntura política de una lucha por el
poder sin respeto a los principios y estatutos, por no mencionar la
ética y los valores políticos. Ahí tenemos el ejemplo de personalidades
vinculadas netamente con el PRI, como el mismo Diputado local Ismael
Peraza, que según fuentes oficiales del PAN, está en negociación con ese
partido para colocar algunos candidatos para los blanquiazules, aunque
sean en fórmulas suplentes, de su propio equipo de trabajo. ¿Esto es
ético? ¿Demuestra congruencia tanto para estos, como para el mismo PAN
que en aras de la lucha del poder se tenga que pactar con el enemigo?

¿Es esta la
propuesta política de altura que esperamos los ciudadanos ver en este
próximo proceso electoral? ¿Revanchismo nacidos por los conflictos
internos?

¿Son acaso éstas
las manifestaciones de un pugna política con propuesta, de altura y
apegada a la ética, valores y cortesía democrática? … sólo el tiempo nos
confirmará la respuesta.

AL CALCE. Hay quienes ya
les quedaron chicos los medios tradicionales de comunicación,
especialmente uno matutino de la vida peninsular, que ya no logra
imponer un criterio absoluto de valoración de la realidad objetiva. En
la necesidad humana de rectificar la verdad que no les convence recurren
a quienes piensan diferente, esperanzados al defenderse en el debate de
contar con todos los elementos argumentativos proporcionados por aquél.
Sin embargo quedan cortos ante el gran mundo divergente y alternativo
que ya no cree en lo absoluto y que aporta no solamente las otras
versiones sino la opinión de otros particulares puntos de vista.

Creer y
pretender que la verdad no se conocerá es pensar incongruente con los
medios de comunicación actuales. Éstos están demostrando que tienen una
mayor capacidad de penetración y constituyen, día a día, una opción no
solo de consulta sino también del debate. Lo malo es que es muy fácil
esconderse en el anonimato… pero al final, las ideas manifiestas se
convierten en expresiones ciudadanas que constituyen un termómetro,
aunque no del todo preciso, de lo que piensan quienes usan esas
herramientas.

 

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