Enrique Vidales 20 marzo, 2018

Hace muchos años, en el inicio de mis conocimientos en informática, recuerdo a un maestro que insistía que las computadoras no debían ser consideradas máquinas inteligentes. Al contrario, sostenía que los equipos electrónicos eran las artefactos más brutos y estúpidos. La base de su razonamiento se fundamentaba en que por sí misma no toma de decisiones. Es la combinación de una estructura de cálculo muy veloz con una unidad de procesamiento lógico lo que permite la ejecución de instrucciones que un programador humano le proporciona. En su procesamiento con las reglas establecidas no admiten error, siempre y cuando no se encuentren con algo desconocido o ajeno a la normatividad de cálculo y de lógica impuesto.

La situación no ha cambiado en esencia aun cuando los procesos se hacen con mayor velocidad que los antiguos computadores.

Es por ello de que resulta por demás cuestionable la utilidad de la aplicación que sirvió para la recolección de firmas de apoyo para las candidaturas independientes o ciudadanas, sobre todo por el costo que tuvo para que ahora se hable de falsificación de firmas.

Cada día aumentan las personas que utilizamos los medios electrónicos y digitales para realizar acciones de intercambio de información y un sinnúmero de transacciones comerciales, que implican transferencia de valores documentales y monetarios.

¿Qué tanto fue el fracaso de la aplicación en este proceso de validación de firmas de apoyo para las candidaturas independientes?

Por lo que nos dijeron, en el proceso de captación de la firma ya existía una validación de cada credencial electoral, lo que nos puede llevar a pensar que se le “metieron varios goles” – por decirlo de alguna manera –, y al final, estamos ante revisión que van descubriendo firmas falsas.

¿Podemos estar seguros los ciudadanos que tales “credenciales falsas” no puedan influir en la jornada electoral cuando no existen las verificaciones y candados que permitieron ahora descubrir que ahí afuera, en la sociedad, hay miles y miles de credenciales falsas que en principio habían sido capturadas y validadas por un sistema electrónico que se consideraba infalible y seguro para la encomienda de su creación y funcionamiento?

Si resulta cierto que se vendieron y se compraron firmas de apoyo… entonces significa que aún están en el mercado, libres en la sociedad y con la gran posibilidad de que puedan influir negativamente el día de las elecciones.

Lo que ha pasado con la validación de las firmas de apoyo de las candidaturas independientes dejan dudas sobre la confiabilidad de la información, listados nominales y las credenciales de elector para la jornada electoral del próximo 1 de julio.

Ni modos… así están las cosas

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