Enrique Vidales 13 septiembre, 2015

En los últimos días se han organizado diversos grupos sociales para pedir por medio de las redes sociales firmas para someter a juicio penal al presidente Enrique Peña Nieto. Inclusive en la ciudad se instalaron mesas para que la gente firme la petición.

Sin embargo ¿basta un conjunto de firmas para someter a juicio penal al Presidente Enrique Peña Nieto?

Hay que precisar que la Constitución es muy clara cuando afirma que en las cuestiones penales no existe la interpretación por analogía o por comparación. Se exige que una causa penal requiere de la acreditación de una conducta dentro de alguna de las definiciones de delito que están delimitadas en el Código Penal Federal o Estatal, según sea el caso.

Además, en nuestro país existe una división de poderes que es estricta en cuanto a sus facultades, capacidad y jurisdicción de cada uno. Los cargos en los poderes legislativo, judicial y ejecutivo no son irrenunciables a menos que se cuenta y califique la fundamentación legal y motivación de la renuncia; así como también, un poder por sí no puede instar a la renuncia a un funcionario de otro distinto. Existe un procedimiento, que la misma Constitución establece y que exige un total cumplimiento para garantizar el respeto a la democracia, a las instituciones y la legalidad que da sustento a la división de poderes.

En el caso de la presidencia no se podría ejercer una acción penal sin antes contar con el juicio de procedencia que ejecuta el Poder Legislativo. Pero el procedimiento exige, como cualquier otro proceso penal, la presentación de pruebas pertinentes. Una cantidad numerosa de firmas no basta para darle cauce legal si no se acompaña de las pruebas.

Además, valdría la pena saber con mayor exactitud el destino final de las firmas. Hace años, el SNTE con motivo de un supuesto amparo contra la Reforma pidió a varios maestros firmar un formato para ese objetivo. El amparo nunca se presentó, pero en una asamblea sindical la ex lideresa Elba Esther Gordillo se convirtió en la secretaría general vitalicia. ¡Vaya casualidad!

Como bien se dice, hay que tener mucho cuidado con lo que uno firma

Facebook Comments

A %d blogueros les gusta esto: