Enrique Vidales 24 julio, 2015

Oaxaca ha representado el estado con mayor dificultad para cualquier cuestión en materia educativa. Ahí nació la disidencia de la CNTE, o mejor dicho de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, oponente del SNTE. No es solo un cambio de letra inicial en la denominación. La CNTE se ha caracterizado por ser un ala radical y con alto grado de fanatismo sindical que no escucha razones y es incapaz de sentarse a negociar si no es bajo sus términos.

Unos términos que rozan las sinrazones al solo proteger los privilegios políticos sin importar atentar contra el valor constitucional de la educación, especialmente los principios que obligan a ponderar por encima de esos intereses personales lo que mejor convenga a la infancia. Esto último no significa que se coarte la libertad de luchar por los intereses sindicales, pero no éstos deberían estar por encima del compromiso social de la educación que es eje de desarrollo social del pueblo.

Es de todos conocidos el absurdo de la actuación de la CNTE en los bloqueos y la desestabilización de la sociedad para arrodillar al gobierno en la defensa del magisterio. Una dinámica que corre el riesgo de corromper las buenas intenciones de los maestros que quieren asumir con verdadero compromiso democrático su función en la sociedad. Caso muy claro fue la “rapada” que los pseudomaestros le practicaron a quienes si querían ser sometidos a la evaluación. Esa es la rapiña que la sociedad no puede tolerar, ni aplaudir.

El Estado Mexicano, así lo reconoció el gobernador Gabino Cué, emprendió en días pasados una medida sorpresiva que les asienta un duro golpe a los integrantes de la CNTE. Se decretó la disolución del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca el cual, según no enteramos en su justificación, estaban sus mandos en poder de la Coordinadora. En una purga se crea la Secretaría de Educación del Estado con nuevos mandos y atribuciones que eliminan la influencia de la CNTE en la dirección pública de la educación en Oaxaca.

Esta incursión de la CNTE es la mayor perversidad sindical que ya debe ser anacrónica en el acontecer político. La legislación laboral es muy clara: la relación de trabajo se presenta entre un patrón y un trabajador. En la doctrina del sentido común se afirma que no se puede ser juez y parte, o en este caso, patrón y trabajador al mismo tiempo. Un sindicato debe proteger a los trabajadores y velar por las condiciones de trabajo. No puede ser patrón de los mismos. Esto pervierte los postulados laborales que la CNTE dice defender.

Esto es lo que los maestros no han entendido de la configuración constitucional que se le otorga al Servicio Profesional Docente, a los principios de calidad educativa y la necesidad de una evaluación al desempeño docente y una institución con tal tarea encomendada. Carrera magisterial fue un programa de estímulos bipartida: el patrón SEP y sindicato SNTE que tomaban decisiones sin que tuviera un control constitucional y siendo juez y parte se daba oportunidad de mantener copados a los maestros a los intereses de quienes ostentaban el poder magisterial.

Sin embargo, guardo mis expectativas del éxito consecuente de esta medida. Aunque es un jalón de orejas muy fuerte a Gabino Cué que ha utilizado a la CNTE en la grilla política y control de su estado, la posición beligerante de la CNTE aún puede ocasionar ciertos trastornos a la paz y la armonía social de Oaxaca y otras entidades donde hay influencia de la organización.

En el caso de Yucatán, hay quienes ya ven con simpatía esta organización ante la carencia de información oportuna del proceso de evaluación docente. Aunque también hay que destacar que los maestros del estado han asumido una posición de protesta fuera de horarios de clase, sin perjuicio grande a la ciudadanía. Muy diferente de la posición radical que no le conviene ni a los maestros y mucho menos a la sociedad.

En la oportunidad que he tenido de conocer la posición de los maestros de Yucatán el punto de ofuscación es la rumorología que intenta desestabilizar los procesos de evaluación. No hay que olvidar que en Yucatán desde hace dos décadas las plazas de concursan por examen, y además, el magisterio continuamente se está actualizando en cursos que están abiertos para el que quiera superar y profesionalizar su labor.

Lo que hoy estamos viendo en educación son procesos novedosos que como tales causan dudas. En ocasiones la imprecisión de los mensajes por declaraciones desafortunadas de las autoridades educativas, especialmente del Secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor son los principales obstáculos para la consolidación de la Reforma Educativa.

Si bien hay madurez política en el maestro yucateco, sabemos que en otras entidades se han contagiado de la influencia de la CNTE, que seguramente no claudicará la batalla y emprenderá en días próximos campañas que provocarán disturbios sociales. Tendremos entonces la oportunidad para observar si el intento de dar un golpe jurídico se acompaña de la valentía de no permitir mayor disturbio social. No permitirlo es darle el golpe definitivo a una organización que no ha traído bienestar, ni calidad educativa y menos paz y armonía social.

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