En el mundo popular se ha reconocido a la educación como un bien y valor supremo y necesario para el desarrollo social. La transmisión de valores y elementos culturales de una generación a otra es una prioridad en la salvaguarda de la misma sociedad. A lo largo de su historia, los humanos hemos estado experimentando continuamente el cómo propiciar una mejor transferencia de información, creando para ello, sistemas que intentan cubrir esta necesidad. Algunas propuestas han tenido éxito o no, dependiendo del contexto en tiempo y lugar.
México no ha sido la excepción. A lo largo de su evolución social ha transitado en diversos momentos con propuestas diferentes. El movimiento más importante es el 1921, cuando el Lic. José Vasconcelos crea la Secretaría de Educación Pública como un ente administrativo que regule la acción educativa centralizando el proceso de toma de decisión, ante la urgencia de dar orden y disciplina a la educación en un país con regionalismos convulsionados.
El sistema político ha reconocido la importancia de la actividad educativa, pero mucho más en la necesidad de control político, en lugar de visualizar y conceptualizar a la educación como un medio de superación, no solo en lo individual con respecto a los conocimientos, habilidades y actitudes en los estudiantes, sino también, en lo que respecto a la nación como Estado que requiere de la unión de todas las individualidades para el logro de los fines comunes de nuestra sociedad.
Cada día se acentúa más la crisis en la educación. Por la alta burocratización y el sindicalismo que ha hecho rehén de intereses políticos por encima de los didácticos o educativos, hoy en sistema educativo navega sin un rumbo claro y definido. La planeación educativa, que debería estar más enfocada a las satisfacciones de las necesidades sociales, hoy obedece más a los caprichos privados del régimen gobernante.
¿En dónde quedo la gran inversión que significó, por ejemplo, Enciclomedia? Un proyecto que era necesario para la tecnificación de la enseñanza, acorde a las características de la sociedad global de información; pero que ahora está sepultado por la administración pública federal, que inclusive ha clausurado sus páginas de Internet por lo que se impide que los maestros que aún cuentan con ese sistema electrónico no puedan acceder a las simulaciones para programar sus clases.
Pero eso no es todo, es solo una parte de la forma. Si nos fuéramos más al fondo la realidad sería mucho más desastrosa, ya que resulta difícil que en tan poco tiempo las fórmulas pedagógicas sean cambiadas sin permitir consolidar las anteriores, arrastrando a los maestros y alumnos a la inoperatividad del mismo sistema educativo. Lo más trágico y único en el país, que aún con tanto cambio en la forma de enseñar, no se alcanza de cambiar la normatividad administrativa y burocrática, generando con ello, sistemas monstruosos por el oscurantismo y la falta de sentido.
Ejemplo lo tenemos en este preciso momento, cuando hoy se modifican los programas en educación básica y media superior para orientarlos a modelo en competencias, cuando apenas hace diez años se hablaba del constructivismo humanista, pero sin nunca cambiar las normas de evaluación por un sistema más acorde y alejado de la memorística que privilegia el examen por encima del desarrollo de habilidades y actitudes.
Cambios que nunca se han dado, y que hoy, con nuevas modificación se carece de lógica y congruencia en la operatividad y ejecución de las tareas educativas en el Sistema Educativo Nacional.
¿De qué nos extraña que los alumnos sean reprobados en pruebas internas, como ENLACE, y mucho más, en las externas, como los exámenes de PISA o de la OCDE?
Para el sistema político los índices de cobertura, de eficiencia terminal y otros que miden la educación son positivos, aunque el alumno no sepa como resolver los problemas actuales en un mundo con mucha información que requiere de mayor capacidad crítica y discriminativa en la información.
Los maestros seguimos con el libro antiguo, no por gusto, sino por la misma des actualización e incongruencia del mismo sistema en sus normas. Pero como dependen las decisiones de los intereses políticos y sindicales… poco queda por hacer para los maestros, continuar ejecutando injertos, para dejar que la naturaleza social haga lo propio en la formación del estudiante.
Mister Wong
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