En la política no debe caber ni los intereses particulares ni la incongruencia
¿En dónde están los panistas que tanto han criticado a Enrique Peña Nieto con respecto a su posible unión con la actriz Angélica Rivera ahora con el caso de su presidente César Nava y su compromiso con Patylu? ¿Dónde están los que han acusado de banalidad y cierto influyentismo de la conocida televisora vinculada con la actriz?
Seguramente hoy saldrán diciendo que cada quien, en la propia intimidad, es responsable de los actos propios. Que no nos deberíamos meter en la vida privada de los políticos. Al final lo único que se demuestra es la doble moral, la doble medida que significa que lo que está bien para unos, no está permitido a los otros.
No podemos negar que ante el escrutinio público que ha sido sometido César Nava en los últimos días con la revelación de los pactos "oscuritos" con el PRI, la noticia desvia Nava la atención específica en lo que se ha discutido. Claro que se abre otro frente que no ha escapado de la crítica, y hasta cierto punto, de la burla de oponentes que no desaprovechan la oportunidad para hacer cuenta del árbol caído.
César Nava no es el primero, como tampoco será el último. En el peligroso juego de los intereses en la política se corre el riesgo de desviarnos de lo que verdaderamente debería ser esencial.
En verdad creo que hay muchos temas de mucho más intereses como para dedicar espacios extensos para el análisis de estos casos que son propios de la vida interna e individual de los políticos. Aunque también hay que reconocer que para algunos resulta más atractivo irnos a estos temas que los verdaderamente trascendentales para el país.






















