¡Ni una lágrima más por el maldito Estado!
México es un país de contrastes. A unos minutos de empezar el partido mundialista contra Francia los pronósticos eran pésimos. Sin embargo ¿cómo han cambiado las cosas en apenas unos minutos? De la frustración al éxtasis de la victoria, de la condolencia a la euforia de la celebración.
México es el país que vive y ama la pasión del fútbol; pero al mismo tiempo es indiferente ante el drama que viven varias familias en Hermosillo, Sonora ante la impotencia de sentirse abandonado por las “vías institucionales” para enfrentar la irresponsabilidad de funcionarios públicos, que si bien no es directa en la causa de la muerte de los niños de la Guardería ABC, las omisiones en el cumplimiento de sus obligaciones y facultades llevaron la situación al punto extremo que potencializo la tragedia. ¡Claro que pudo evitarse! ¡Por supuesto que pudo impedirse!... pero no se quiso hacer nada al respecto.
Hoy son los padres quienes reclaman al Estado Mexicano – Ninguna lágrima
por este maldito Estado – expresa una madre con todo el dolor de su
alma, de la madre que ha permitido parte de su vida, que ya no verá a un
hijo crecer, ni desarrollarse.
A esas madres la Suprema Corte de Justicia les ha negado el derecho de la justicia. Bien dicen que las leyes son frías, que solo los jueces se deben circunscribir dentro del marco legal para garantizar certidumbre jurídica en la conducta, su evaluación y proceder de las autoridades. Los Ministros de Suprema Corte, la máxima instancia interpretativa de la ley, negaron que se pudiera fincar las responsabilidades de los funcionarios de las dependencias e instancia de gobierno involucrados. Dos de los señalados, hoy Director del IMSS y el otro, Secretario de Comunicación y Transportes, continúan en sus cargos; mientras vemos y somos testigos de cómo un presidente prioriza su presencia en la inauguración de la Copa del Mundo. Si tan sólo fuéramos otro país, con el simple señalamiento ya sería una casual para pedirles su renuncia.
Pero no somos ese otro país. Somos México, el país de la gente que hoy celebra el triunfo de la Selección Nacional como si ya ganáramos la Compa del Mundo. Repetimos nuevamente el ciclo histórico que hasta ahora recordamos como fiesta nacional el 5 de mayo cuando las fuerzas mexicanas ganaron en Puebla al mejor ejército del Mundo, el francés; sin embargo, a la postre la guerra se perdió y quedamos dominados por el país galo durante 3 años. ¿No podría suceder lo mismo? ¿No estamos celebrando antes de tiempo conformándonos con solo un triunfo dentro de una mayor guerra que aún no concluye.
¿Cuáles son las prioridades de México? ¿El fútbol? ¿El Estado de Derecho? ¿La aplicación de Justicia?... eso lo dejo a su reflexión.




















