Enrique Vidales 12 abril, 2015
  • El senador panista Javier Lozano ignora preceptos de NO DISCRIMINACIÓN CONSTITUCIONAL y MENOSCABA LA DIGNIDAD de un jugador del Puebla

El artículo 1° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos afirma claramente que “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”

No hay duda que el Derecho Humano fundamental de la Carta Magna nos habla de que no puede existir ninguna discriminación que atente contra la “dignidad humana”, y que además, “tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

En el Derecho Civil el nombre es un DERECHO que todos los ciudadanos tenemos. Un Derecho que nos identifica, que nos individualiza y que es parte sustancial de la existencia humana. Es por ello que se hace un énfasis de la autoridad civil para que todos los ciudadanos tengan un nombre.

Hacer alusiones en contra de la dignidad del nombre de las personas constituye una forma de discriminación. Mucho más cuando la alusión proviene de un Senador de la República, que en la esencia de su cargo público representa a una entidad federativa en el respeto al Pacto de la Federación, que al parecer Javier Lozano –el ex príista convertido en panista –  parece ignorar al intentar ridiculizar a un jugador del Puebla.

–  “Bueno, pero ¿en qué estaban pensando los papás de @herculezg cuando decidieron ponerle ese nombre? Y encima, con Z. #Válgame”  – afirmó el senador Javier Alonso con respecto al nombre Hérculez Gómez, jugador de Puebla, en la red de Twitter.

El jugador se defendió en la misma red  –  “@JLozanoA menos tiempo preocupándote por mi nombre y más tiempo dedicado a la gente Poblana. ¿Que al fin del día es tu trabajo, o no?

A lo cual el senador se atrevió a contestar  – “@JLozanoA Mi trabajo no es de importancia, lo mínimo que le puedo dar a la gente es unas alegría cada 8 días. Tú puedas cambiar vidas

Lo cual se desprenden varias conclusiones:

  1. A pesar de constituir en esencia un insulto al DERECHO DE NOMBRE del jugador, a Javier Lozano no le parece importancia su trabajo. Entonces ya entendemos que le “vale una madarina” lo que supuestamente debe estar realizando a favor de México.
  2. Un senador es quien realiza, por naturaleza del poder legislativo, las leyes que nos gobierna, que nos permite tener las condiciones de vida. En esa “no importancia” Lozano desdeña su trabajo transformador, no se siente capaz de cambiar las cosas para que nosotros los mexicanos aspiremos a una mejor vida, a una mejor sociedad, con oportunidades de trabajo, mejor seguridad, oportunidades de desarrollo.
  3. Lozano menoscaba igualmente, además de los valores de respecto constitucional, los principios de la filosofía panista, la que dice que la PERSONA HUMANA ES DIGNA. Aunque aquí tiene favor que en el maquiavelismo convenenciero se arrojó a los brazos azules SIN ADOPTAR SUS VALORES Y PRINCIPIOS así evidenciado en los hechos.

Valdría la pena que el Senado de la República, las instancias defensoras de los Derechos Humanos, lo que se rompen el pecho vociferando que las autoridades y agentes de poder público no los respetan se unan para pedir una ejemplar sanción al senador Javier Lozano.

No se puede andar por la vida, menos en el actuar público, diciendo lo que se quiera violando con ello los DERECHOS HUMANOS, en este caso específico LOS PRINCIPIOS DE PARTIDO y una mínima lógica y compromiso a favor del respeto… que hoy es evidente Javier Lozano no tiene.

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