Kate del Castillo ha jugado con lodo… y se ha embarrado

En la noche de la recaptura del Chapo Guzmán se dio a conocer un supuesto trabajo de inteligencia para cumplir con la tarea que implicó el seguimiento de artistas vinculados al conocido narcotraficante. Posteriormente trascendió que los nombres de Kate del Castillo y el norteamericano Sean Penn fueron claves en la investigación. La situación se agravó ante la opinión pública con la publicación de mensajes de la actriz mexicana y los abogados del Chapo, donde se discuten términos para celebración de un contrato para la producción de una película y la posibilidad de invertir en el tequila que ella estaba por sacar al mercado. Inclusive hay un mensaje donde se evidencia regocijo ante la noticia de su fuga.

Con pocas apariciones públicas, al parecer su padre y hermana habías concedido entrevistas y declaraciones que intentaban minimizar la conducta de Kate. Su padre, el también actor Erik del Castillo había sugerido hablar hasta con el secretario de gobernación, Miguel Osorio Chong, para que “le bajen”. Una sugerencia que igualmente hacia a su hija.

Se percibía entonces una estrategia mediática para lavar la imagen deteriorada de la actriz mexicana con ciudadanía norteamericana. Sin acudir a los dos requerimientos de la PGR para declarar lo que sabe del caso, se refugió en el país vecino y concedió entrevistas a medios norteamericanos donde a modo fue cuestionada sobre el asunto. Sin entrar a fondo si manifestó desconfianza al gobierno mexicano por lo cual no regresaba al país.

Pero toda la estrategia que se avizoraba adecuada y pertinente se ha venido abajo después de la entrevista que concediera Kate del Castillo a CNN, específicamente a Carmen Aristegui.

No pudo sostener una versión congruente sobre los mensajes, como sucedió con el texto donde admite que estaba “celebrando más” ante la noticia de la fuga de Joaquín Guzmán Loera. Ella misma se contradice, no puede armar un argumento sostenible y creíble. Lo que ella afirmó en las entrevistas por ser declaraciones públicas pueden integrarse en el expediente de investigación criminal que le sigue la autoridad ministerial mexicana.

Ella ha jugado con lodo al penetrar dentro del círculo de confianza de Joaquín Guzmán Loera. Inverosímil que se sostenga que ante el proyecto cinematográfico del Chapo no se intercambiará recursos financieros. Es fácil de presuponer de si hay una negociación para la firma de contratos en la producción del tequila hay intereses económicos.

Aquí la autoridad tiene la obligación de investigar y de Kate del Castillo dar la cara por sus acciones. Pero ella quiere seguir el juego mediático y estar en las declaraciones en medios públicos para impactar o cambiar la opinión pública. Pero no está provocando ese resultado.

Los cuestionamientos parecen ser graves y confesionales de una conducta impropia. Esto no significa que realmente se haya acreditado un delito. Eso solo lo puede determinar la conclusión de una investigación donde ella no parece estar involucrada por que le teme al gobierno mexicano. Aduce que hay una persecución deliberada en su contra.

Como decía mi abuelito, un hombre muy sabio, hay veces que “tenemos que evitar hacer cosas buenas que parezcan malas”

Un máxima que Kate del Castillo no ha cumplido.

Jugó con lodo… y se ha embarrado irremediablemente.

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