Enrique Vidales 15 mayo, 2015

Las campañas electorales son espacios de tiempo antes de la jornada electoral para que los candidatos den a conocer a la ciudadanía sus propuestas. Es el tiempo para escuchar por ambas vías – ciudadanos y candidatos – la discusión y debate de lo que se necesita hacer para abatir los principales rezagos sociales, económicos y políticos de la sociedad. Es importante destacar que lo esperado y exigencia a la clase política y partidista son las llamadas campañas de altura. Es decir, que sean propositivas, orientadas a la sana discusión y la competencia libre pero al mismo tiempo respetuoso entre los adversarios.

Sin embargo estamos viendo cada día que la supuesta fiesta democrática en lo que menos se caracteriza es por el respeto. El tiempo de campaña se ha convertido en un auténtico espacio de batalla electoral donde parece más importante el escándalo que las propuestas. Ahora en época de las redes sociales la viralización de mensajes sin importar que sean calumnias, infamias o difamaciones parece dominar los intercambios entre los usuarios de las mismas.

Así tenemos el caso de la Universidad Marista, que en evento preparado a Nerio Torres Arcila se grabó, muy convenientemente el momento de una negativa a responder en función de los tiempos y las reglas establecidas para el mismo foro. Ahora se sabe que la quien incita a ese momento bochornoso es la hija de un personaje importante dentro de Acción Nacional. Si bien es cierto que al final todos tienen el derecho de cuestionar, también es muy claro que en el “animus” de una acción cuenta también la intención. Es posible que los organizadores de la actividad previendo las intencionalidades mejor prefirieron evitar una discusión o debate más personalista que un genuino interés por conocer o cuestionar, en buena lid, una opción de gobierno. Hoy en las redes se pide hasta la destitución de los directivos por la supuesta negación del ejercicio de la libertad de expresión.

Otro caso de especial interés para los ciudadanos es poner de nueva cuenta el hospital de Tekax que ex panista Patricio Patrón Laviada (el no refrendo su militancia) ha tomado como bandera, justo en este momento electoral. Un hecho que hasta le toca a su propio partido al denunciar la colusión de las autoridades de Ivonne Ortega Pacheco y la administración de Felipe Calderón Hinojosa. Del mismo ex presidente que le otorgó al ex gobernador la titularidad de una dependencia sin tener ninguna formación académica ni profesional que sustentará experiencia en la materia ambiental. Pero la causa es mucho más importante que las lealtades. Aquí se intenta hacer creer que hubo un robo descomunal lo que empezó con un error técnico y de construcción desde la administración de Patrón Laviada. Del mismo gobernador panista que en aras de hacer construir el proyecto de metropolisur terminará usando a un prestanombres, Antonino Almazán, para la adquisición de tierras del nuevo aeropuerto en una operación “en sigilo”, sin nunca aclarar en dónde quedaron las diferencias y quien fue realmente beneficiado de esa adquisición de tierras regateadas a los campesinos y después lucrativamente vendidas a favor del Gobierno del Estado.

Otro caso de escándalo que ha intentado “prender a la sociedad” yucateca contra la “brutalidad del sistema PRI-Gobierno es el supuesto ataque a un reportero de conocido diario ubicado en el centro de la Ciudad. El día miércoles pasado, al dar la nota en el medio de la queja que se presenta en la CODHEY contra la omisión de la fuerza pública estatal presente el día de los hechos, es muy claro que en la gráfica que intenta justificar la agresión el mismo medio de comunicación escribe que el reportero “ingresa al patio de maniobras”. El dibujo no deja lugar a dudas, ubica el vehículo dentro de la propiedad que estrictamente hablando es “privada”. Si hubo una omisión de la policía presente en ese momento fue precisamente no haber detenido a quien sin tener el derecho ingreso de forma ilegal, por no contar con el permiso correspondiente, “ingresó” a un terreno privado. Claro que se necesitaría una denuncia del afectado. Por lo cual, al no haberla, se procedió a invitar al infractor que se retirará del lugar de los hechos.

El ejercicio del periodismo, ni la libertad de expresión deben ser considerados como excusas para violar el derecho de terceros. El Estado de Derecho nos obliga a todos.

Hoy son 10 fuerzas políticas que están en la lucha por el poder. Nuestro sistema democrático es tan benévolo que con sus reglas más hechas para proteger a los propios partidos ya dan certidumbre para las candidaturas ciudadanas. Muy mal que existan fuerzas políticas que por no importarles más que ganar hace lo impensable para lograr un triunfo por encima de los valores democráticos que nos obligan a una sana lucha electoral.

Pero la sociedad ya se da cuenta de esto.

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