Enrique Vidales 17 octubre, 2018

En la organización política y social de una nación se reconocen dos tipos de entidades, las que pertenecen a la estructura del gobierno y las que surge de la sociedad. Las primeras conforman el sector público, mientras que las segundas, son parte del sector privado.

Esto marca una gran diferencia en la forma de proceder, actuar, establecer derechos y determinar obligaciones. Se entiende que el sector público tiene como objetivo la tarea de gobernanza de un pueblo, por lo tanto, debe velar por el bien común y el interés general. Las decisiones y acciones que emprenden se basan en el beneficio de la colectividad, sin caer en intereses particulares y por el bien de todos.

Mientas tanto, el sector privado persigue intereses particulares y de los miembros del grupo que representa. En algunas ocasiones tiene como objetivo conseguir un lucro, que no más que un beneficio individual y particular. A este sector pertenecen las empresas, que como tales, se forman para conseguir ganancias sobre el dinero invertido.

La dualidad de esta realidad social también plantea algunas situaciones características. Mientras que el sector privado tiene como finalidad la búsqueda de un beneficio individual y hasta una ganancia sobre el inversión; el sector público carece de esa capacidad por lo cual no se ve como un generador de riqueza propia. Sin embargo, éste requiere de contar con los recursos necesarios para poder cumplir con las tareas y la consolidación de los bienes que son parte del uso común a disposición de la colectividad.

Para poder el sector público contar con esos recursos, en el desarrollo del estado moderno se ha visto necesario construir una serie de medidas recaudatorias de recursos económicos, que sustraídas del sector privado en su mayoría, van a parar a las arcas de las instituciones de gobierno y los rendimientos se ponen al servicio de la colectividad. Es lo que se llama las tasa impositiva o impuestos, que el medio para que el sector público, entiéndase gobierno, pueda contar con los recursos monetarios para aplicarlos entonces a la obra pública, a la salud y contar con todos los suministros, como también a la educación, la comunicación, la seguridad pública, tan solo por mencionar algunas áreas importantes.

En nuestro país la base tributaria se encuentra administrada y monitoreada por las autoridades fiscales que son encabezada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y cuenta con una agencia especializada en materia de impuestos que es el Sistema de Administración Tributaria, o mejor conocido por sus siglas SAT.

Es importante, que independientemente uno sean persona física o moral es necesario contar con un el RFC, el registro federal de contribuyentes que nos identifica con el sistema y nos permite cumplir con la obligación del pago de impuestos. Este RFC se conforma con cuatro letras extraídas de las iniciales del nombre, la fecha de nacimiento de la personalidad jurídica y el código homoclave que asigna la propia autoridad.

Este es un paso necesario y requisito para dar cumplimiento a las responsabilidades fiscales, contribuir con los impuestos al gobierno que como tal, debe garantizarnos a los ciudadanos mejores servicios de atención y solución a problemáticas comunes.

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