Enrique Vidales 22 enero, 2015

VotoNuloEn estos días previos de arranque las campañas electorales igualmente los detractores de los procesos de elección inician con la difusión del voto nulo o blanco. Para ellos anular el voto constituye una forma de protestar contra el sistema político mexicano, es decir, demuestra el repudio de la ciudadanía a los partidos políticos o clase política que se encuentra alejada de la realidad ciudadana.

Sin embargo, ¿en realidad tiene una utilidad democrática el anular el voto?

Posiblemente para otros países la situación sea diferente a México. Es decir, que el voto nulo si tenga un significado real, un impacto en el proceso de decisión democrática. En las elecciones locales de 2011 en la ciudad de Bello (Antioquía) ganó el voto en blanco que consiste en no marcar ninguna opción en la boleta electoral. Como se llegó al porcentaje este tipo de voto de 56.7 frente al 43.3 por ciento del único candidato que se presentaba, trajo como consecuencia que se tuvieran que volver a realizar las elecciones.

En nuestro país la legislación electoral establece que al final de la jornada electoral se contabilicen los votos válidos. Los nulos o aquellos que no cumpla con los requisitos de marca establecidos en la misma ley, aunque se contabilicen y se registre el resultado en el acta electoral, se separan y no tienen ningún efecto legal. Se cuentan y valen los votos que se cumplan con la norma y matemáticamente gana el que obtenga la mayor cantidad de votos válidos, aunque la diferencia sea por un solo voto.

Lo que nos lleva a concluir de manera muy clara y contundente que por más votos nulos o blancos que existan, así como también se presente una abstención masiva de electores el día de la jornada electoral, lo que realmente contará para efectos de determinar el ganador en un contienda electoral es quien obtenga MÁS VOTOS DE LOS EMITIDOS DE FORMA VÁLIDA.

Es por ello que independientemente de la crítica contra los partidos políticos y la realidad del sistema político mexicano, especialmente en materia electoral, lo más conveniente es el ejercicio del derecho de voto emitiendo una decisión clara y contundente de quién resulta la mejor opción. De esta manera podemos como sociedad hacer la presión mediática y política de que el elegido por una mayoría cumpla lo que ha prometido y que debería ser el eje rector del ejercicio del cargo público.

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