Las escuelas de MORENA… potencialmente “patitos”

Uno de los proyectos del partido de López Obrador, Morena, es la creación de escuelas para que adolescentes y jóvenes tengan una opción de formación educativa sin pagar colegiaturas.

En un sentido real es bueno y positivo que un partido tenga la iniciativa de invertir en educación. La formación de nuevas generaciones es una obligación de las instituciones del país. Un país educado no hay duda de que sus posibilidades de progreso mejoran.

Sin embargo, hay algunas situaciones que deben ser analizadas muy cuidadosamente para no caer en un engaño demagógico de la intención. Las escuelas públicas se entienden son las que están en manos para su organización y administración en las autoridades educativas públicas. El texto del artículo Tercero Constitucional es claro al afirmar que los particulares tienen igualmente el derecho de constituirse en escuelas, siempre y cuando, cumplan los requisitos y formalidades legales ante la autoridad educativa, que en caso de educación básica es la Secretaría de Educación Pública y en media superior y superior lo puede ser la misma SEP o una universidad autónoma.

Para la creación y sostenimiento se exige a los diputados simpatizantes de Morena, así como sus dirigentes, a retribuir la mitad de su dieta económica. Para la organización se plantea la constitución de asociaciones civiles que estarán encabezadas por López Obrador, junto con Bernardo Batiz y Bertha Luján.

Los representantes populares o diputados no pueden por el cargo constituir escuelas. Si lo hacen, es bajo el derecho de ser un particular más, un ciudadano en pleno ejercicio de sus derechos y obligaciones. El partido político en sí mismo no tiene entre sus facultades legales la constitución de escuelas de formación básica u obligatoria en el Sistema Educativo Mexicano. Es por ello que el PANAL, un partido que nació desde el sindicalismo magisterial del SNTE, ha tomado la iniciativa de crear escuelas para la formación oficial. La naturaleza y norma jurídica de un partido es limitante para ejercer capacidad legal orientada a esas funciones educativas formales.

Es por ello, que detrás del escudo que representa el membrete de Morena, en la realidad de los hechos estamos ante un modelo de creación de escuelas netamente privado. Lo que tampoco está fuera del marco constitucional y legal vigente. Simplemente es importante decirlo con toda claridad para no caer engañados en un discurso mediático y político de que MORENA está realmente preocupada por la educación a diferencia de otros partidos.

Lo que, si pueden hacer los diputados, es propiciar las condiciones legales para elevar la calidad educativa de las escuelas, que se privilegie a los maestros que realmente valen por su conocimiento, experiencia y dedicación en las aulas. Hay que dejar de apoyar los revoltosos, a los que se niegan a ser capacitados o evaluados para encontrar rutas de mejora en la calidad.

Hay que ser muy cuidadosos, no vaya a ser que estamos en la conformación de un nuevo sistema educativo privado, promovido por particulares que se están cobijando del membrete de un partido político para simular intereses particulares.

¿Qué pasará cuando estos representantes dejen el cargo público?

¿Va a depender de resultados y cantidad de diputados para el financiamiento?

¿Cuál es la seguridad de que se respetará la libertad de catedra en temas y asuntos de política?

¿Serán instituciones abiertas a la pluralidad política en la participación de los estudiantes?

Algunos cuestionamientos que nos ayudarán analizar la certeza educativa de esta propuesta educativa. Sobre todo para evitar que se conviertan en “escuelas patito”

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