Enrique Vidales 15 diciembre, 2017

En estos días se ha vivido en Yucatán una vorágine de pronunciamientos, proyecciones, análisis en torno a la decisión de los candidatos al gobierno del Estado principalmente. Al momento de escribir estas notas no se tiene más datos e información de quien podría ser el candidato del PRI ni del PAN. Muchos nombres se mencionan, así como intereses que rodean la decisión de quién asumirá el liderazgo en cada partido político rumbo al proceso electoral 2018.

Sin importar quienes sean los nombres que al final aparezca, los yucatecos debemos analizar lo que tenemos y lo que podríamos conseguir en el futuro inmediato. Esto más allá de las simpatías o militancias, ya que lo que está en juego es la estabilidad y la gobernabilidad de Yucatán.

Lo interesante de este proceso es la concurrencia con el proceso federal. Lo que sin duda ya no se trata de un asunto netamente interno, sino que obedece a una estrategia nacional enmarcados en un proceso electoral de interés para los mexicanos con novedades interesantes como lo son las candidaturas independientes.

Es claro que ninguno de los candidatos que quieren participar para la presidencia desean perder. Ni el PRI ni Morena con sus aliados, mucho menos, la coalición de México al frente se nota actitud derrotista. Como tampoco ceder ningún espacio o terreno en la suma de votantes. No parece que existan monedas de cambio para favorecer a alguna fuerza política a cambio de otras posiciones en el poder.

Esto abre la gran posibilidad de estar frente a un proceso electoral competitivo, donde será fundamental el lenguaje político, la capacidad de escuchar, entender el escenario y responder el reclamo ciudadano. Las redes sociales, independientemente de sean aprovechas de buena o de mala manera, han abierto el tema de discusión política mucho más amplio en la ciudadanía. Por lo cual más de crítica, más de debate y más se piensa. Quien capte la importancia de estos escenarios tendrá muchas más posibilidades del triunfo electoral.

Por lo cual ¿qué es lo que necesitamos escuchar de los candidatos para convencernos de su propuesta?

Es más que claro que no queremos información superflua, de la que mucho abunda en tiempos de campaña. No debe ser de interés saber cuántos kilómetros recorrió o a con cuántas personas hablo, ni el número de selfies, ni con quién comió o con quién se reunió.

La agenda de discusión se debería enfocarse a la propuesta, qué, cómo, con qué recursos y para cuándo se piensa dar cumplimiento a lo que se plantea como propuestas para solucionar los problemas de los mexicanos. Prometer es fácil, lo complicado es cumplir.

En una justa valoración hay situaciones que han mejorado en el quehacer político, tanto a nivel federal como estatal. Pero también hay aspectos que no logran consolidar un adecuado desarrollo y fortalecimiento de la calidad de vida y bienestar de los mexicanos.

No hemos visto las bondades de las reformas estructurales que nos prometieron. Tampoco vemos una mejoría en la seguridad pública y jurídica. Estamos dudando de la viabilidad de las instituciones. Nos quejamos del lastre de la burocracia que encarece presupuestos y dificulta la tramitología. Vemos como se nos quita mucho por impuestos y tenemos los mismos servicios públicos mediocres e ineficientes para garantizar la satisfacción de las necesidades sociales, familiares y comunitarias. Tema aparte los gobernadores que se han servido del poder para enriquecerse

No podemos analizar a los candidatos sin englobarlos a todos dentro de los problemas y el contexto descrito.

En la Constitución Política mexicana se establece que para la organización de la nación existe un solo Poder Suprema de la Federación, que para su ejercicio se divide en tres organismos de estado: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.

Cuando estamos eligiendo tanto al presidente, al Congreso de la Unión – diputados y senadores -, en nuestro particular caso gobernador, los diputados locales y los presidentes municipales, cargamos una gran responsabilidad de elegir bien. Es el futuro inmediato lo que se juega. En el análisis de la decisión hay varios aspectos a considerar y evaluar. Algo que insisto, sin menospreciar a ningún hombre, el asunto va más allá del nombre.

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