Maestros flojos = escuelas sin dinero

cnteA un año de la discusión sobre la Reforma Energética y ante la presentación del presupuesto de egresos de la Federación para 2015, es muy claro que el mito de la privatización de la escuela pública se desmorona, se cae. Uno de los principales argumentos de los detractores queda superado por la realidad.

Desde el punto de vista constitucional la educación pública básica – kínder, primaria y secundaria – continua siendo básica. En el presupuesto se destina 9.1 mil millones de pesos al Programa de la Reforma Educativa. Este programa, según la información oficial, se basa en que cada escuela elija de manera democrática el uso de recursos para el mejoramiento de las condiciones físicas, materiales y pedagógicas de las escuelas, participando activamente los padres de familia y directores en su aplicación efectiva y supervisión

La forma de participación se consolida con la creación de los consejos de participación social en las instituciones educativas. Desde un principio se afirmó que sería la responsabilidad de los actores y beneficiarios de la educación quienes deberían fortalecer los procesos de gestión para la captación de los recursos para la mejora de la infraestructura escolar.

Para quienes han entendido la nueva operación y la importancia de la gestión saben que se requiere de trabajo constante, bien planeado y comprometido de los directivos, docentes y padres de familia. La escuela que no se sume al trabajo de planeación que lleva a las propuestas, el resultado será que no se tendrá acceso a esos recursos económicos. En otras palabras, para los maestros flojos es muy claro que su escuela se quedará sin dinero para mejorar las condiciones en las cuales se encuentra.

Ante los ojos de la sociedad quedará muy evidenciado entonces en que escuela si se trabaja con compromiso. En la medida que se vean avances y mejoras en su infraestructura y el involucramiento de los padres de familia en esas decisiones y acciones, el trabajo docente será mejor evaluado. La gestión escolar, es decir, la capacidad para encontrar los recursos necesarios para el ejercicio docente, se convierte en una oportunidad para reivindicar la tarea del maestro.

Claro que si sucede que los maestros no quieren trabajar, ante la sociedad quedarán como flojos, irresponsables y no comprometidos con la labor educativa. Así de sencillo.

AL CALCE. En muchas ocasiones se ha tenido la oportunidad de quejarse de los maestros que no trabajan por los puentes. Ahora que si hace cumplir con la ley y se trabajó el día lunes, hay voces que recriminan el por qué no se concedió inhábil ese día. ¿Alguién puede entender totalmente a la sociedad?

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