Enrique Vidales 22 abril, 2018

Hace tres años me pase, junto con mi esposa a vivir al Fraccionamiento Los Héroes. Al llegar fue interesante encontrar que había una comunidad incipiente en las redes sociales donde se discutía muchos temas, tanto de interés personal, como de promociones para la venta de productos o prestación de servicios. En ocasiones las discusiones no tenían sentido o se exageraban un poco, pero fuera de eso, resultaba alentador y dinámico que se aprovechara un medio tan amplio con son las redes sociales y los grupos de Facebook.

Conocí, por esos medios, el esfuerzo de un grupo de vecinos que se decían constituir un comité vecinal. Me agrado la idea de la organización social y ciudadana que con participación social pudiera encausar los esfuerzos para sacar adelantes carencias en los servicios públicos o de infraestructura. Con gusto participé en los primeros intentos de constituir un sistema de vigilancia y en la conformación de grupos de Whatsapp para atender espacios de comunicación vecinal.

El pasado fin de año se suscitó una situación lamentable con el atropellamiento de un niño. Lo loable fue la solidaridad de los vecinos y especialmente de una persona, que no tengo la oportunidad de conocer en persona que lleva por nombre en la red social de Facebook, Wendy Gallart que se abocó a ayudar a la familia del menor.

Lamentablemente ocasionó un cisma esta situación ya que existió una diferencia entre el grupo que apoyaba a Wendy y otro al susodicho comité. En lo particular, como a Wendy no la conocía y el contacto era con Omar Arellano, el que se dice presidente del comité vecinal, fue ese el factor para invitar a los segundos a un programa en Mi Punto de Vista. Si la historia hubiese sido otra, otra hubieran sido las decisiones.

Esta aparente rivalidad ha quedado manifiesta en los muros de Facebook, que siendo varios, cada uno tiene una administración que apoya a uno u otro.

En un tema que igualmente impacto al fraccionamiento sobre una denuncia sobre supuesta presencia de droga en una escuela dentro de los limites habitacionales, suscitó otra diferencia que se evidenció en las redes.

A lo que para mí, en un llamado general a la concordia y necesidad de contar con un espacio habitacional y vecinal sano, me atreví a exhortar a que no le demos importancia a la polarización social que nos divide como sociedad. Que lo importante era conocer y reconocer los esfuerzos de cada parte que con la suma de todos podamos salir adelante para el bienestar de la comunidad.

Aún cuando ya se había recibido algunos “Me gusta” e inclusive los aplausos icónicos de Wendy, que resulta administradora, otro de los administradores de nombre Mauricio Valladolid procedió eliminarlo, con el argumento que si era un asunto del pleito entre Wendy y Omar ahí debería estar la publicación.

Cuando tome la decisión de publicarlo, efectivamente fue por ver la polarización que lastima a mi vecindario que no abona para lograr una mejor calidad de vida. Si decidí no publicarlo en el hilo de conversación fue precisamente para no aumentar más en un conflicto que creo debe superarse en bien de la comunidad.

Extraña la postura de Mauricio Valladolid en censurar una manifestación genuina y que intenta ayudar a hacer conciencia de la sana convivencia, de la necesidad de disminuir los conflictos grupales y a abonar y presionar para que la cohabitación vecinal en nuestro fraccionamiento sea honesta, participativa y con respeto.

Aquí la conversación que se pudo rescatar después de que aparentemente fui censurado y sacado del grupo, me imagino por decisión unilateral de Mauricio Valladolid.

Es una lástima que se tenga pobreza en el criterio para entender un llamado a la conciencia y la participación respetuosa de todos los vecinos en lo temas. No quiero pensar que lo que más le interese a este señor sea la polarización y reforzar los conflictos entre vecinos. Mucha perversidad no sería la idónea para constituir lazos de comprensión y de sana convivencia.

De mi parte, siempre hay y habrá, la disposición para llamar a la sana convivencia, el respeto y la cooperación entre todos los que vivimos en un grupo social, sea el trabajo, la familia, el fraccionamiento, nuestra ciudad, Estado y país.

Mi máxima siempre ha sido “No podré estar de acuerdo con lo que digas, pero defenderé, hasta la muerte, el derecho que tienes de decirlo” de Voltarie.

 

NO LA POLARIZACIÓN NI A FOMENTA LA DISCORDIA. EL RESPETO ES FUNDAMENTAL PARA CONSTRUIR BUENA SOCIEDAD.

ACTUALIZACIÓN

A partir de este artículo se puso en contacto Wendy Gallart y aqui, sus comentarios:

Esto en estricto respeto a cumplir con el derecho de réplica. El mejor juicio lo tiene el lector.

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