Enrique Vidales 24 julio, 2018

El día de hoy, como hace ya varios años, me apersoné a la Unidad de Alta Especialidad del Seguro Social para cumplir un compromiso de donar plaquetas a las 7:30 de la mañana. La donación de plaquetas es un procedimiento que extrae la sangre de uno por una máquina que la centrifuga y separa los componentes sanguíneos, almacena las plaquetas y devuelve al organismo los glóbulos blancos y rojos.

Sin embargo, me llevó la sorpresa que al mismo tiempo llegan otros dos donadores cuando dicha unidad solo tiene dos máquinas. Por consecuencia al ser el tercero en llegar y reportarme, me tuve que esperar alrededor de dos horas que dura el procedimiento de extracción para hacer la donación.

Es la primera vez que me sucede esto. He realizado el procedimiento en otras unidades médicas del estado y siempre se ha manejado con mucho éxito y respeto a una agenda. Tanto el Centro de Transfusión Sanguínea en el Hospital O’Horan como en el Hospital Regional del ISSSTE se ha cumplido con el procedimiento cuando ambos unidades solo tienen una máquina de extracción.

La donación de sangre altruista es muy escasa en nuestro país. En cierta situación por los mitos que la cultura ha generado en contra la donación de sangre, así como también, la poca – por no decir, nulo – intereses de las instituciones del sector salud de fomentarla.

Como muchos han pasado la experiencia, ya sea por requisito para una operación o de un tratamiento sanguíneo como el caso de los hemofílicos, se solicita a los pacientes la necesidad de dar sangre. Esto provoca que entre familiares, amigos y conocidos se generé la búsqueda de donantes. Cuando no se lográ se insta a la sociedad a que acuda al llamado. Existen además, organizaciones que ofrecen ese servicio, que mantienen un banco de datos de donantes que están prestos a dar este servicio. Estos que son parte de la sociedad civil, que no lo hacen por la obligación moral de ayudar a un pariente o familiar, que lo hacen con el mayor interés humanitario de apoyar sin ser un conocido, son lo que forman parte de los “donadores altruistas”.

El problema es que las autoridades y los procedimientos o protocolos no tienen, al parecer, ningún interés de ser solidarios y corresponsables con esta vocación y espíritu de servicio. De tal manera, que sin importar la intencionalidad del acto, el tiempo que uno dedica al cumplimiento de este deber moral, voluntario y libre, los hospitales no distinguen y se cae en la burocracia lacerante de dignidad y de respeto a la persona.

Del caso de hoy, ventilado personalmente en las redes sociales con un vídeo que grabó desde el hospital señalando la irresponsabilidad de citar a una hora y provocar que la atención sea “gana lugar”, reconoceré que provoca que autoridades de la UMAE se apersonen y después de felicitarme y pedir disculpas por la espera y el atraso, me reconocen que efectivamente, a pesar de que existen dos máquinas, a diario se citan de tres o cuatro posibles donadores. Irremediablemente queda la atención a un gana lugar que no se merecen las personas que si acuden a hacer la respectiva donación. El tiempo de extracción es de dos horas y señale que me parecía que sabiendo la duración resultaría fácil hacer una respectiva agenda y que se respetarán los horas y más por atención a quienes somos donadores altruistas, que como dije anteriormente y reitero, no es cuestión que tener privilegios sino de una correspondencia y sensibilidad para quienes no tenemos la obligación pero lo hacemos por compromiso de vida.

Quedo el incidente como un área de mejora, que espero que así sea para que existan más razones y argumentos que nos permitan aumentar la base de donadores altruistas. México necesita de más para que los bancos de sangre tengan las reservas en casos de emergencias y una mejor atención, no solo para cumplir con requisitos para ser operado. En esa materia resultamos reprobados, en gran medida por la insensibilidad de las autoridades y la falta de protocolos de atención, políticas públicas, difusión y un mejor trato a quienes si toman ese compromiso de vida.

AL CALCE. Otro tema que resulta colateral y muy vinculatorio son los bancos de sangre de hospitales privados. En algunas ocasiones me han pedido donación para desconocidos. Sin negarme a dar ese servicio si he pedido en contraprestación el compromiso del hospital de no cobrar por el servicio al paciente. Resulta que los hospitales privados, aunque dicen que está prohibido la “venta de sangre” si lucran con ella al cobrar el servicio del propio banco de sangre. ¿No se hace una incongruencia que uno da su sangre de manera gratuita y el hospital termina lucrando con ella?

Como no me han podido dar ese compromiso, lamento decir que no he podido hacer la donación en clínicas privadas.

Ojalá que las cosas cambien y se establezca que todo lo que se refiere a la sangre en cuanto donación sea estrictamente gratuita, que nadie ni persona ni institución lucre con vital líquido que es la base del fundamental derecho humano que es la vida.

Si alguien quiere más información de como donar sangre, mándame un correo a [email protected] y te doy todos los datos

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