Necesario analizar a la sociedad con perspectiva de género

En las redes sociales empieza a difundirse varios memes que cuestionan la desconsideración hacia al hombre cuando se habla de cuestiones de género. En un sentido mediático el tema del género viene justificando la lucha de la mujer por un mayor espacio de acción, el respeto de sus derechos humanos, la exigencia de un trato igualitario, pero sobretodo, de la liberación de espacios de violencia contra ella.

No podemos negar que existe una deuda histórica contra las mujeres. Las restricciones a su participación en la sociedad limitan el desarrollo pleno e integral de la mujer. Su limitación a la reproducción y conservación de la especie impide ver a las féminas los talentos que contribuyan en la producción de bienes en la sociedad. Desde la postura religiosa, social y actualmente en los ámbitos laborales y políticos, la mujer ha sido rezagada y violentada en la realidad de lo que pueden aportar a la sociedad.

Aunque también, en la integralidad del análisis del hombre y la mujer, se debe reconocer que hay diferencias biológicas que su complementariedad propician la reproducción de la especie y concluyen que ambos sexos no sean naturalmente iguales. Por ejemplo, la maternidad está estrechamente y exclusiva para la mujer; pero, el hombre tiene contribución y responsabilidad compartida en la nueva vida.

Pero a pesar de las diferencias biológicas en los diferentes aspectos de la vida humana, la sociedad debe reconocer la igualdad en cuanto acceso a los derechos y obligaciones que la ley confiere a los individuos. No es una cuestión de ponderar un sexo en particular arriba del otro. No es sojuzgamiento, sumisión o preponderancia. Ambos tienen talentos que se complementan para la construcción de una mejor sociedad.

La oposición o guerra de sexos deben ahora, en el mundo tecnológico y global, transformarse para abrir espacios más abiertos en la competitividad de talentos que los hombres y las mujeres aporten para el bien de la sociedad.

Es por ello que ha surgido un enfoque de análisis social y especialmente jurídico que se ha llamado “perspectiva de género”. Es decir, es la mirada analítica que indaga y explica cómo las sociedades construyen sus reglas, valores, prácticas, procesos y subjetividad, dándole un nuevo sentido a lo que son las mujeres y los hombres y a las relaciones que se producen entre ambos.

No es una cuestión de solo ver hacia las mujeres. El género como construcción social se manifiesta en el conjunto de ideas que preconciben y estereotipan lo que es ser mujer y hombre. Ambos complementarios y necesarios en la sociedad. El estudio desde la perspectiva de género nos permite comprender lo que es la feminidad y masculinidad. Reforzar los aspectos que sean positivos en ellos, así como también, desterrar lo que impide y obstaculiza un desarrollo integral y normal de cada uno de los sexos atendiendo a la reciprocidad, responsabilidad, compromiso y respeto mutuo.

Hace cien años se celebró el I Congreso Feminista de México. En la postura valiente de mujeres como Elvia Carrillo Puerto se sentaron las bases de la lucha de la mujer en la sociedad y política en Yucatán y en nuestro país. Al tiempo muchas cosas han cambiado y transformado para el bien de la mujer. Pero aún falta mucho por hacer.

Es claro que aún persisten pensamientos anacrónicos con respecto a las mujeres que cuestionan el por qué se habla del empoderamiento de la mujer en la política. Especialmente hombres que sienten un peligro en darle a ella un lugar destacado en la sociedad. Pero también, hay damas que equivocan el feminismo que lo conciben como un revanchismo contra el hombre, su sumisión al imperio de las mujeres.

Debemos ser equilibrados. Entender que ambos tienen los talentos y capacidades que contribuyen a consolidar una sociedad justa.

Si logramos entenderlo, entonces ya estamos inmersos en la conciencia con perspectiva de género. Una conciencia que respete al propio y ajeno sexo.

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