Enrique Vidales 14 noviembre, 2015

Entre los principios de un proceso de evaluación educativa que los maestros estamos obligados a cumplir en las aulas se refiere a que: “NO SE DEBE EVALUAR LO QUE NO SE HA VISTO EN CLASE”. La evaluación es un ejercicio de retroalimentación de los contenidos y habilidades que se desarrollan en un proceso formativo. Lo que no es visto ni analizado debe quedar fuera de cualquier proceso evaluativo.

El día de hoy y mañana los maestros de Yucatán estarán presentando el examen de evaluación que surge de la Reforma Educativa. La prueba de conocimientos es parte de los componentes de la evaluación al desempeño docente. Un maestro que no conoce lo que educación, pero sobretodo, lo que debe enseñar, difícilmente garantiza calidad en su desempeño.

Sin embargo, existe una peculiaridad que constituye un contra sentido al principio de evaluación mencionado al inicio de esta columna. Resulta que en la jornada de la evaluación, en un momento de la misma versará sobre la práctica docente y se les pedirá a los docentes que elaboren o desarrollen una PLANEACIÓN ARGUMENTADA.

Pero en la realidad tal concepto o sistema de planeación educativa empezó a sonar y hablarse a partir de la convocatoria de la Reforma Educativa y su evaluación. En la verdad de los hechos los maestros poco realmente planean en un sentido estricto de la palabra. Ha sido una costumbre operativa que la SEP proporciona los programas de estudio ya pormenorizado, dejando a los maestros únicamente el trabajo de calendarizar. Así es como los maestros más antiguos desarrollan su labor educativa.

Ahora resulta que los maestros deben realizar toda una planeación bajo los criterios de la competencia, que de acuerdo a la teoría y su implementación se debe circunscribirse en el contexto del estudiante. De ahí que la planeación debe contar con los argumentos que justifiquen la acción educativa del docente.

Una circunstancia realmente nueva en la cual no están los maestros preparados ni capacitados. Tampoco se ha implementado como tal en la práctica cotidiana. Por lo cual algunos interesados se organizaron para tomar cursos o asesorías. El SNTE y la SEP desarrolló cursos en el presente ciclo escolar para que los maestros se preparen para los efectos del examen. Lo que otras palabras, se comete el error que siempre criticamos de los estudiantes que sólo estudian para el examen y no necesariamente para su aplicación en la vida real. Toda una distorsión de lo que supuestamente es el espíritu de una reforma que debe procurar calidad en la educación.

Tal vez por ello existe una genuina preocupación en los docentes que ven coacción en la aplicación de una prueba por la presión de que la reprobación significaría una pérdida de la plaza laboral. Más en cuanto pretenden que el maestro

Tendremos que esperar a que se publiquen los resultados en su versión pública para entrar al análisis de lo aquí expuesto.

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