Enrique Vidales 6 abril, 2010

Los
asuntos naturales de la Iglesia, como de cualquier otra religión son de
naturaleza moral y propia de la vida interna de las mismas. Sin embargo
no es posible permanecer ajeno a una realidad que inquieta, y al
parecer, se hace común en estos días, o por lo menos, por la diversidad
de canales de comunicación y su accesibilidad a los creyentes es cada
vez más conocida la denuncia de abusos que deben ser castigados por las
leyes objetivas y vigentes que penalizan las conductas ilícitas.

Es
increíble que los más cercanos al Padre Marcial Maciel, tomado sólo
como ejemplo, hoy digan que desconocían las conductas del sacerdote
cuando tuvo varios hijos que fueron, inclusive, reconocidos legalmente.
¿Suena congruente la posición de ignorancia de la cúpula de la orden
religiosa de los Legionarios de Cristo?

El poderío económico de los Legionarios de Cristo era más que evidente y conocido. Aún cuando hoy sabemos
que antes de morir el sacerdote, la Santa Sede había reconocido los
errores en la conducta del fundador, pero por la inconveniencia de su
edad y estado de salud no se inició un juicio que debería corresponder.
En su lugar decidieron ordenar a Maciel su retiro de la vida pública
para mantenerse en oración y penitencia. No se va ahora a negar que
después de su muerte existieran intentos de iniciar su ascenso a los
altares con la beatificación, uno de los estados previos a la santidad;
dignidad que se entrega en el supuesto de haber sido el reconocido un
ejemplo de vida y del camino de salvación propuesto por Cristo.

Es
duro hoy reconocer, para quienes somos católicos, esta realidad que
escandaliza y que demanda una condena y exigencia de una actuación más
clara y contundente de la jerarquía católica responsable de tomar las
decisiones.

Si
bien se cree en que hay una justicia divina, en el mundo de la tierra
también tenemos leyes que castigan al presunto delincuente comprobado
la falta. No hay castigos como de antaño, donde muchos murieron en la
hoguera a causa de sus discrepancias con la religión católica. La misma
doctrina humanista del Cristianismo históricos suavizó algunas
definiciones y sanciones del derecho antiguo, aunque en verdad ha
tardado ya cerca los dos mil años de mejoramiento.

La
sociedad hace bien en demandar castigo ejemplar a quienes con evidente
mala fe se aprovechan de la persona, de sus creencias y su alma. Como
católico que aún cree en el mensaje de Salvación y en el
perfeccionamiento humano de la misma Iglesia, afirmó, que estos días de
regocijo religioso… la Iglesia Católica, especialmente sus dirigentes,
tiene mucho que pensar, pero sobretodo de actuar.

AL
CALCE. Fernando Romero Ayuso ha representado para el PRI en el Oriente
del Estado una figura que revitaliza la oferta política a favor de la
propuesta inteligente. Hombre directo y decidido a respaldar las
necesidades de Tekax para el bien de sus habitantes. Es por ello que ha
recibido el embate de los intolerantes en su publicidad: se intenta
evitar el arribo de un liderazgo representativo a la Alcaldía de Tekax.
Sin embargo, es para muchos conocidos, que la propuesta inteligente y
el compromiso asumido serán dos fortalezas muy difíciles de superar.

 

 


 

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