Periscope… entre lo público y lo privado

En días pasados la Delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México puso en el tema de discusión el uso del Periscope en actos sancionadores. La cuestión es que se grabó una diligencia administrativa de quien estaba faltando a un reglamento de la demarcación política. Esto suscitó una serie de comentarios a favor y en contra de la medida.

Los que opinaban a favor sostenía que la exhibición de la persona flagrante no constituía una violación legal a sus derechos por la razón de estar cometiendo una conducta ilícita. Era una forma, a decir de ellos, de cobrarse la afrenta al reglamento.

Los que estaban en contra expresaban que se violaba el derecho fundamental de la privacidad. Cuando es necesario precisar que, aunque hay una flagrancia, un inspector de un ayuntamiento no posee la capacidad jurisdiccional para valorar una conducta ilícita. Es decir, que aun cuando sea una conducta contraria a una convencionalidad reglamentaria, aún quedan instancias procesales dentro de la normatividad administrativa a la cual cualquier infractor tiene derecho a utilizar en la búsqueda de su mejor defensa.

A esto hay que mencionar que hoy las reformas penales, que por analogía se pueden aplicar en otros campos del derecho, sostienen el derecho de la presunción de inocencia. La valoración de las pruebas les compete a los jueces, en este caso, de un tribunal administrativo; no de la autoridad ejecutiva municipal o delegacional en este caso.

Sin embargo, el hecho representó una oportunidad para revalorar y justificar legalmente, por medio de un protocolo, los casos para el uso del Periscope en actos administrativos o de gobierno. Tampoco podemos olvidar que la propia Constitución prevé que no deben existir sanciones inusitadas y trascendentales, que provocarían un abuso del acto de autoridad.

A toda esta polémica, la delegada de la demarcación, hoy vuelve a estar en el ojo del huracán por la difusión de imágenes por esa vía de una fiesta privada del cumpleaños del “jefe Diego”. Xochilt Galvez difundió en línea la presencia de connotados políticos como Carlos Salinas de Gortari y de Felipe Calderón. Con lo cual desató un debate entre los usuarios de las redes sociales por la presencia y efectos de tales invitados en un mismo lugar y convocador por Diego Fernández de Cevallos Ramos.

Es muy claro que Xochitl cometió una imprudencia. Al final ella fue invitada a una fiesta privada. Que como tal no tenía motivo para trascender al terreno público. Ni Diego Fernández, ni Carlos Salinas y Felipe Calderón ostentan cargo público alguno. Aunque podría ser interesante lo que ellos platicarían, no se les puede negar el derecho de la privacidad al cual tenemos derechos los ciudadanos.

Esto nos debe llevar a una reflexión sobre lo que debe estar permitido o no en el uso de las redes sociales. La facilidad de los equipos para el uso de las aplicaciones de comunicación instantánea, por la vía de las redes sociales, convierten en un instrumento de comunicación al cual hay que tener mucho cuidado.

No se debe abusar de su uso en la ejecución de los actos de autoridad, como también, es deseable respetar el derecho de privacidad de todos nosotros. Lamentablemente vemos tan normal el uso de esas aplicaciones y la capacidad de grabación, tanto de vídeo como de audio, que no nos ponemos analizar lo que es conveniente o no en su uso dependiendo de las situaciones sociales o comunicativas.

Por lo menos, creo que Xochilt Galvez, aquella que para pedir presupuesto cuando era comisionada nacional para asuntos indígenas no tenía reparo para enseñar las piernas al secretario de hacienda – eso afirmó ella –, no creo que vuelva a ser invitada a otra fiesta. Quedo claro que no tiene la capacidad de distinguir lo público de lo privado y la racionalización del uso de un equipo celular.

AL CALCE. El detalle del presidente Enrique Peña Nieto de cumplir el sueño de una adolescente maya de conocer la Ciudad de México y Los Pinos lo acercan al pueblo, lo hacen ver más humano y cercano con los grupos vulnerables como en este caso son los pueblos indígenas. Sin embargo, falta aún muchas cosas para hacer para realmente abatir los rezagos. El cantante Miguel Bose ha puesto el ejemplo de una auténtica y desinteresada ayuda complementaria a los esfuerzos del gobierno. Su fundación al donar recursos para la rehabilitación de las casas albergues y centros comunitarios indígenas es una muestra de participación ciudadana.

El problema no es la pobreza como tal, sino la mala distribución de la riqueza. Es por ello que el compromiso de las personas exitosas, y por ello, con alto poder adquisitivo debe reconocerse y apoyarse.

No es cuestión de dádivas… como alguien me comentó directamente. Es la unión de esfuerzos para que al final le vaya bien a la sociedad, se reduzcan los rezagos sociales y se tenga una oportunidad de crecimiento y desarrollo político, sociales y económico.

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