Enrique Vidales 25 octubre, 2018

Las ánimas harán una nueva visita al Centro Cultural de Mérida Olimpo cuando esta noche se inaugure la exposición fotográfica “Báaxal Pixán” de Alejandro Poot Molina “Chelón”, en el marco de las actividades del Festival de las Ánimas 2018.

Para esta colección, “Chelón”  reflexiona acerca de la muerte enfocándose en el estilo de vida que llevamos actualmente el cual está acabando con el niño interior que todos llevamos dentro.

La colección la conforman de 24 obras a color, con medidas de 120 por 120 cm y los escenarios utilizados en las recreaciones fueron el Cementerio General de Mérida, el Palacio Municipal, el Parque Ecológico del Poniente, el barrio de Xcalachén y el Cenote de Ignacio de Chocholá. En esta ocasión integrantes del Ballet Folclórico Infantil del Ayuntamiento de Mérida se caracterizaron de ánimas para dar vida a cada fotografía.

“Ba’axal Paal” (que en maya significa “niños jugando”) es una obra que invita a reflexionar como los adultos viven en un mundo tan materialista que se olvidan recuerdos de la infancia, como  jugar, mientras que una vieja muñeca guardada en un rincón fue motivo de inspiración para el trabajo titulado “Báaxal” (jugar).

Cada fotografía encierra una historia, comparte el artista de la lente. Por ejemplo “Mi caballito de madera” le recuerda un regalo que le entregó su abuela y con ello vienen a su memoria momentos de la vida inolvidables.

Un atardecer de verano en el Cementerio inspiró al fotógrafo a recrear las escenas de unas pequeñas ánimas jugando sus papagayos, otra divirtiéndose con el juego de la lotería, un grupo festejando un cumpleaños, otros chicos en una procesión hacia el cementerio y una fotografía más de tres amigos divirtiéndose con barquitos de papel.

Alejandro dedicó una de sus obras a los paisanos, esas personas que buscar nuevas oportunidades en otros países y pierden la vida con “Sueños de libertad”.

-Nadie tiene la vida comprada-, expresa al hablar sobre la imagen “La dueña del tiempo”.

El folclor también está presente en la colección con una parea de jaraneros que no perdió el tiempo para bailar al son del jaleo “El torito” entre las lápidas del cementerio.

Otros títulos de las obras son “Sueño eterno” y “Fiesta en el panteón” donde pequeñas ánimas se divierten celebrando un cumpleaños y la celebración de “El bix” (ochavario), donde la familia se vuelve a reunir para despedir a sus muertos.

“La ramada yucateca” fue la fotografía seleccionada para la invitación de la muestra y que evoca una tradición que todavía se mantiene viva en el estado y en la que los niños acompañan en sus recorridos nocturnos una pequeña caja de cartón con una figura religiosa.

La colección también pone al espectador a reflexionar sobre el cuidado del planeta ante el uso de los plásticos en “Nuestro mundo muere”, mientras que en “Amor de juventud” la historia habla de dos jóvenes que recurren al suicidio porque no se les permite su amor, por lo que cada noche se reúnen al pie de sus tumbas.

Dos de las historias que más le gustaron al artista y que capturó en fotografías fueron “Ixchel”, una mujer aparece a cierta hora en el cenote de San Ignacio en Chocholá, Yucatán, “La Pesca” de una pequeña oriunda de Chocholá en el mismo cenote. También está “Tin Otoch” (Mi casa), otra mujer triste que al derrumbarse su morada en el panteón sale cada noche a la entrada del mausoleo, acompañada de una lechuza, para lamentar la destrucción del lugar y el olvido en que cayó por parte de sus familiares.

Completan la exposición “Amigas por siempre”, “Mi amigo el tzotz”, “Báaxal peepen” (jugando con las mariposas), “Recibiendo a mi amado”, “Amor de juventud” y “Barriendo mi nueva casa”.

Luego de la ceremonia inaugural el sacerdote maya Tiburcio Can May realizará un ritual para invitar a las ánimas a visita el Olimpo, mismas que serán caracterizadas por 12 niños y tres adultos con veladores en mano y que estarán presentes en la exposición.

Las obras estarán expuestas en los alrededores del Patio Central del Olimpo hasta el 12 de noviembre.

Alejandro Poot incursionó en el mundo de la fotografía hace 11 años y de manera autodidacta ha logrado desarrollar varios proyectos enfocados al tema de la muerte. En 2016 presentó su primera colección “Yahab Pixán” (Varias ánimas) en el Olimpo, proyecto que emprendió a propósito de las festividades y tradiciones que guarda el día de los fieles difuntos en Yucatán. Le siguieron “Pixanes del Mayab”, que ese mismo año presentó en la Cámara de Diputados en la Ciudad de México.

En 2017 crea su tercera muestra, “La creación” en la que rindió un homenaje al Parque de las Américas y la nueva edición de fotografías “Pixanes” (la muerte se enamora de la vida). Ahora “Báaxal Pixán” (Jugando con las ánimas) es su quinto trabajo -el tercero que presenta en el Festival de las Ánimas-, mismo que le llevó ocho meses de preparación.

Por otro lado, mañana viernes las actividades del Festival de las Ánimas se trasladarán al Centro Municipal de Danza donde se realizará el programa “México y sus tradiciones”, una actividad relativa al Día Muertos. Tomarán parte un centenar de alumnos de las áreas de Folclor, Danza Mexicana, Contemporánea y Clásica con cuadros como “Las calaveritas de azúcar”, “Mezcalito” y “La llorona” entre otros.

El programa tiene como objetivo mantener vigente nuestras tradiciones y costumbres, al mismo que tiempo que se da a conocer a las nuevas generaciones y a las personas que nos visitan de otros lugares.  Iniciará a las 7 de la noche y la entrada es gratuita para toda la familia.

El Centro Municipal de Danza se ubica en la calle 128 (Av. Mérida 2000) con 67, del Fraccionamiento Yucalpetén.

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