Enrique Vidales 30 junio, 2015

En primera instancia hay que reconocer que los maestros en Yucatán son distintos a otras partes de la república. Nuestra entidad fue de las primeras que uso la evaluación para la asignación de plazas, y es constante, que los docentes continuamente participan en los diferentes momentos de evaluación de su desempeño en el contexto de Carrera Magisterial.

Lamentablemente perciben que por parte de las autoridades educativas no existe un mismo compromiso para sacar adelante el proceso de evaluación al desempeño docente. Denuncian que les parecen extraño varias maniobras por parte de la SEGEY en cuanto a la asignación de las plazas docentes, tanto de nuevo ingreso como de aquellos que por legítimo derecho deben aumentar sus horas y observan que se retienen para ser entregadas a personas no conocidas o que no cumplen con el mérito académico para merecerlas.

Esto lo perciben los maestros como actos en contra de la estabilidad laboral y económica, reforzando el carácter laboral de la Reforma Educativa. Un cambio que tiene como objetivo ayudar al maestro a la mejora continua que redunde en una mayor calidad del servicio educativo. Sin embargo en la falta de diálogo fluido entre los docentes y las autoridades educativas algunos maestros se han ofuscado, no entienden lo que está haciendo la secretaría, no hay claridad en el procedimiento y consideran que se está atentando realmente contra ellos en sus derechos-

Por ello hay duda, miedo e incertidumbre y la idea de poder perder el empleo. No hay acciones claras, ni información pertinente. A la SEP no le ha preocupado a lo largo de tiempo capacitar al docente con compromiso y responsabilidad, únicamente a los que tenían carrera magisterial. Un ejemplo, es la incorporación de la RIEB (Reforma Integral de Educación Básica) cuando los maestros solo tuvieron una  semana para conocer de “golpe y porrazo” el contenido de la reforma y el impacto en los libros de texto. No quedó más remedio que aprender junto con los alumnos ante la falta de preparación con anticipación. Se dieron cursos posteriores cuando ya está implementado no antes ni previamente para verdaderamente encauzar las acciones educativas que esa reforma exigía. Además que tal capacitación denuncian los maestros fue más teórica que práctica.

Los maestros yucatecos no están en contra de la evaluación. La real molestia es la falta de claridad en el procedimiento, las respuestas básicas del qué, cómo y cuánto de cada parte del proceso. Lo peor es la sensación de que se están aprovechando del proceso para “hacer de las suyas” o como dice el refrán “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Yucatán se ha presumido una tierra de paz y de armonía social. Un trabajo cumplido por el gobernador del Estado Rolando Zapata Bello. Un mandatario que tiene gran compromiso por la educación. Eso se constataba con las acciones emprendidas a favor de la misma en cuanta infraestructura escolar ha inaugurado, entregado computadores para alumnos y maestros, fortalecido los mecanismos de gestión para escuchar y atender las demandas de maestros, padres de familia y comunidad.

Pero la tarea está delegada en la Secretaría de Educación Pública del Estado de Yucatán, en su titular Dr. Raúl Godoy Montañez, que no ha dado la cara a los maestros de la entidad para darles la seguridad y certeza jurídica de sus derechos laborales, que la actual Reforma Educativa no es un atropello a esos derechos adquiridos, sino una oportunidad para mejorar como profesionistas de la educación, elevar el compromiso magisterial de mejora para el bien de la sociedad.

Los maestros al parecer se están organizando. En las redes sociales y grupos de Whatsapp se escuchan intenciones de salir a las calles para manifestarse en contra del atropello de sus derechos. Le falta mucho a la SEGEY capacidad para contener con información oportuna y veraz el descontento cada vez más creciente en los docentes. Para ellos no hay duda que la responsabilidad es de quien despacha en la secretaría de educación

Al CALCE. Los maestros que recibieron la “invitación” a ser evaluados se les informo apenas hace tres semanas de todo el proceso. En la segunda etapa se debe entregar un portafolio de evidencias en formato electrónico y subir en una plataforma sin que se tenga con precisión los requisitos, el formato y requerimientos. Todo para cumplir primeramente el 3 de julio, pero ante la evidente falta de preparación y lagunas se prorrogó la entrega hasta el 15 de agosto que de forma extraoficial así se ha informado. La SEP convocó a un curso a “todo vapor”, del cual hay carencias ya que no existen rúbricas de evaluación definidas de esas evidencias y de la práctica docente, que supuestamente los maestros deberían desarrollar pero que en ningún momento se les informó para su debida preparación. En pocas palabras, los maestros están hechos “bolitas”

Facebook Comments

A %d blogueros les gusta esto: