Enrique Vidales 28 mayo, 2018

No hay duda de que en los procesos políticos y sociales importantes los sistemas de control social pueden optar por crear distractores que permitan manipular la realidad. En un proceso electoral tan competitivo como el actual y con alto riesgo para el “estatus quo” no hay excepción.

Recordemos 1994, cuando el sistema hegemónico y vertical del PRI se ponía ante un riesgo real de perder la presidencia, en los noticieros más importantes se dio una cobertura especial y excepcional a la guerra de Bosnia-Herzegovina. Unos países a los cuales México no tenía ningún trato comercial, social o política de importancia. Simplemente, fue la presentación de una guerra surgida ante la caída de un gobierno hegemónico que ante la falta de liderazgo central los sectores sociales se habían revelado y suscitado un conflicto de gran envergadura. Mensaje muy claro para el contexto político de la época.

Pero hay otros distractores que no tienen mensaje definido, sino que son parte de un proceso de manipulación o distracción para desviar la atención sobre los temas importantes o de discusión nacional. Ejemplo de ello fue la noticia del “chupacabras” en un pasado no muy lejano. Un tema bien explotado por todos los medios, que era más importante saber de este ser sobrenatural que estar pendientes de la grave situación política, de los asesinatos políticos de la década de los 90’s y su repercusión en la vida social y en el ánimo de los ciudadanos.

Ahora estamos en 2018. Con la posibilidad de un nuevo quebranto en el sistema político mexicano ante el hartazgo social por la inoperancia e inacción de un sistema político que satisfaga las necesidades reales de los ciudadanos, surge una nueva serie sobre Luis Miguel y toda una discusión nacional sobre los hechos del cantante que no tiene precedente alguno en otras producciones de este corte de programa.

¿No es extraño que se tenga tanta efervescencia por conocer la vida de un cantante que, si bien tiene un número de fans considerable, está en un periodo de decadencia?

¿En verdad México y los mexicanos estamos ávidos por conocer la vida de Luis Miguel?

Lo que no podemos negar es que existe una sobreexposición de la vida del cantante. Esto implica los amplios espacios de discusión en las redes sociales, la memetización, las entrevistas y hasta las acciones que se han emprendido a partir de los hechos narrados como ha sido la búsqueda de la madre del cantante y ahora la búsqueda del cadete que se involucra con el cantante a partir de la filmación del vídeo “La incondicional”.

Hay quienes se quejan de las campañas solo son pan y circo a la usanza de la antigua Roma en la manipulación de la verdad política.

Sin embargo, se acepta otro “circo” que nos desvía de la discusión nacional en favor de lo que México necesita por estar “enganchados” en otras más superfluas y sin sentido o impacto real para la vida política, social y económica.

Y esperamos el próximo 14 de junio cuando arranque el mundial… después de eso ¡ya no habrá más atención a las campañas!

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