Enrique Vidales 22 junio, 2015

En la última semana se han dado diversas reuniones del SNTE para informar a los maestros de los pormenores de la evaluación al desempeño docente y las medidas, que como organización sindical, han emprendido para el acompañamiento y defensa de los trabajadores ante el proceso de evaluación obligatorio que es parte fundamental de la Reforma Educativa. Reuniones que no han estado exentas de la exaltación, denuncia y queja de maestros ante lo que consideran es un atentado en contra de su estabilidad laboral.

En la práctica docente es muy importante que para que cualquier proceso de evaluación cumpla el propósito de retroalimentar un avance en conocimiento, habilidad o actitud, es necesario que el sustentante conozca todos los detalles de la evaluación. Es decir, el qué, cómo, cuánto, en qué momento, bajo qué condiciones se va a efectuar el proceso de evaluación. Es derecho fundamental del proceso conocer esas características para prepararse adecuadamente. Es lo mismo que se exige del docente en el aula al momento de planear y ejecutar una evaluación del aprendizaje.

Estamos ante un proceso que resulta novedoso e interesante con respecto a la evaluación del desempeño docente. La ley ha previsto claramente las funciones tanto de la Secretaría de Educación Pública que recuperó la rectoría del educación al ser la delegada del Estado para esa función; y por otro lado, se crea un Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) que de manera autónoma establece los parámetros de un sistema de evaluación del desempeño docente que garantice la imparcialidad y la objetividad de la misma.

Sin embargo, hoy los maestros no saben qué es lo que se va a evaluar. La incertidumbre se fortalece cuando algunos han recibido un oficio de que son ya sujetos para la evaluación sin que exista una convocatoria o manual que explique con detalle cada una de las fases de evaluación, se conozcan los formatos de los instrumentos de evaluación, ni las características de los productos que se van a solicitar para conformar la calificación del desempeño docente.

Ante el reclamo de esos faltantes, el sindicato no puede responder. No tiene la información porque no ha sido emitida ni por la SEP ni por el INEE. Esto crea incertidumbre y desconfianza al proceso sobre todo cuando se sabe que en caso no aprobatorio se obligará a la capacitación y posiblemente a la pérdida de la fuente de trabajo.

Lamentablemente la errática actuación de la Secretaría de Educación y su encargado Emilio Chuayffet con respecto a la “suspensión temporal” del proceso contraviniendo la competencia del INEE; su declaración de que “llueve o truene, se aplicará la evaluación” y en Oaxaca la CNTE le llovió de tal manera que ahí está cancelado el proceso; y su intervención en un medio de comunicación de noticias, cuyo vídeo está viralizado en las redes de maestros, donde afirma que en un lapso de 10 años prevé la reestructuración de la planta docente en México con el retiro de los que no quieren evaluarse y lo que la reprueben, no abonan a que los maestros se sientan tranquilos y confiados en la autoridad educativa. Es un convencimiento con cuchillo en mano.

En el caso de Yucatán ha existido silencio igualmente por la autoridad educativa a cargo del Raúl Godoy. – “Los maestros en Yucatán no estamos en contra de la evaluación, pero tenemos una SEP que no ayuda a despejar dudas, que de forma cobarde no quiere dar la cara al magisterio, que siembre dudas en lugar de certezas” – me afirma un docente que asiste a la reunión y sale decepcionado porque su representante sindical le dice una y otra vez que – “no le podemos despejar muchas dudas, porque la SEP no ha emitido la convocatoria, ni nos está diciendo algo para despejarlas”.

A los maestros se les ha entregado un librillo que describe varios aspectos de la evaluación, pero no se determina el valor de las etapas ni el detalle de las mismas. En la página del servicio profesional docente hay información incompleta. No hay otros medios de comunicación disponibles.

Es bueno que la rectoría de la educación esté en manos de la Estado y de las autoridades educativas. El SNTE ha comprendido que su trabajo como representante sindical es acompañar a los maestros en el mejoramiento de su trabajo y en la defensa cuando se atenten sus derechos laborales.

Lo que falta es mayor certidumbre y claridad por parte de las autoridades educativas sobre el proceso de evaluación. Lo bueno es que en Yucatán existe vocación magisterial en los docentes que imparten clases. Lo que queremos los ciudadanos es que sigamos avanzando como sociedad en un clima de paz y colaboración social, mejorando el proceso educativo con calidad en los servicios, infraestructura, con maestros bien preparados y cumpliendo los lineamientos que se consideran esencial para el desarrollo de los estudiantes.

Por el bien de esa estabilidad que todos deseamos es que falta que las autoridades educativas – federal y estatal – asuman un mayor compromiso en este proceso, que no se den discursos huecos, lagunas en la información que al final solo confunden a los maestros.

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