Sobre Oaxaca: violencia y mentira no es justificable

Los pobladores del municipio de Nahuatzen de Michoacán, en la semana pasada, salvaron y resguardaron a seis elementos de seguridad pública que estaban siendo agredidos por maestro de la CNTE. El Universal nos da cuenta de los hechos. “Además de tener que aguantar la inseguridad, a los malos gobernantes y al crimen organizado, ahora también tenemos que tolerar a los maestros que deberían estar en su salón de clases y no haciendo sus desmadres” – manifiesta uno de los pobladores.

Al mismo tiempo tuvimos la presencia del Presidente Enrique Peña y del secretario de educación federal Aurelio Nuño. En días previos en diferentes grupos de redes sociales se convocaba a los maestros yucatecos a protestar y repudiar la reforma educativa. En alguno se alcanzó a argumentar que, si por lo menos fueran dos maestros por escuela, el número sería manifestantes sería numeroso. En la realidad fueron unos cuantos que no representaron problemas para la seguridad del acto público.

El problema de los maestros está delimitado en los estados de Michoacán, Chiapas y Oaxaca. En Yucatán los maestros aceptaron la reforma educativa. El cien por ciento de los docentes yucatecos participó en el proceso de evaluación del desempeño docente. Aunque no faltan algunos problemas en escuelas de la entidad por carencia de infraestructura o el mal desempeño algunos los maestros, no representa un deterioro o deficiencia mayor en la educación en la entidad.

La CNTE surgió como una sección crítica del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) pero al paso del tiempo se distorsionaron los fines y el aprovechamiento de los lideres para las prácticas corporativas sindicales. Un control corrupto de las plazas, procesos educativos, del manejo en el recurso económico.

Días después de la visita del presidente y secretario de educación federal se presentaron problemas en Oaxaca. Un grupo de manifestantes de la CNTE bloquearon carreteras. Principalmente en el municipio de Nochixstlán, Oaxaca. Una vía importante por su conexión al estado de Puebla.

Lo que sabemos es que armó la refriega entre ambos grupos, manifestantes y cuerpos de seguridad federales que fueron solicitados como apoyo por el gobierno oaxaqueño de Gabino Cué. Se habla de una docena de muertos, varios heridos, sin que se logré la estabilización social en ese punto geográfico de México. La información de ambos frentes no parece coincidir. Mientras unos dicen que los federales dispararon armas que inicialmente negaron tener; otros manifiestan que las armas aparecieron en un segundo momento como respuesta a un ataque de los que mantenían secuestrado la vía de comunicación.

Lo que es cierto es que en ambos lados se tienen heridos. La violencia no es admisible cuando se han instrumentados marcos legales y organizativos para protección para la defensa de interés jurídicos.

Pero impera más el hartazgo social que impulsa a desconocer lo bueno de la acción política de un gobierno. En las redes sociales ha imperado un caos informativo. Aun cuando acusan a la prensa formal, en las diversas plataformas digitales abunda mucha mentira. Sin importar el daño que se pueda causar exponen fotos y videos que no corresponden a los hechos reales de Oaxaca. Son los que se aprovechan para la creación de falsas expectativas, el poco sentido común y la carencia de habilidad crítica para valorar tanto la fuente como de la información que se comparte.

Esto ha complicado mucho el procesamiento de información. Se ha inflado la molestia ciudadana contra las autoridades federales y estatales. No obstante, que los bloqueos continuos de los disidentes han provocado serios problemas económicos a comerciantes, turismo y lo más importante, afectado el normal curso de las clases. Oaxaca es uno de los estados con mayor analfabetismo. Si el CNTE en realidad se preocupa por la calidad educativa, otras deberían ser sus acciones: no abandonar las aulas sin dejar de ser exigentes en el cumplimiento de dotar de mayor infraestructura educativa a su sistema estatal de educación.

El asunto es de fondo. La crítica está tan polarizada que cae en algunos momentos en la irracionalidad del argumento. Tal pareciera que estamos al borde de una revolución. No ha faltado quienes en mensajes por redes sociales estén convocando a los ciudadanos a tomar las calles, poner barricadas y lanzar una ofensiva contra las autoridades. Una convocatoria que no ha tenido ningún eco en la ciudadanía. Porque, así como algunos están hartos de las autoridades e institucional, también, es insoportable el bloqueo de vías de comunicación.

En las redes sociales hay una estrategia muy clara de sembrar más el odio en el ciudadano en común. No hay reparo en publicar o reproducir “entradas” (post) de policías arremetiendo contra la población antiguos y asumir con ello que están sucediendo en Oaxaca una catástrofe sin proporciones racionales. Nos están mostrando lo fácil que es manipular la realidad al creer ciegamente en lo que se publica en las redes sociales. Evidente perversión que distorsiona la importancia de los nuevos medios de comunicación alternativa. Una acción rapera y mezquina que queda muy inferior a como se usaron en otras latitudes del mundo, como sucedió en Irán y Egipto.

Al parecer … somos la antítesis del Rey Midas. No convertimos las cosas en oro, sino que las echamos totalmente a perder.

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