Enrique Vidales 24 septiembre, 2016

 

Cuando iniciaba la discusión sobre Uber por su introducción en el mercado de transporte público bajo la modalidad de tecnologías y concepto de chófer privado en Yucatán sostenía que se contravenían las conquistas de derechos laborales en estos nuevos esquemas de negocios. El punto no lo considero menor. Supuestamente los derechos humanos se conciben progresivos, por lo cual, no deben retroceder ni estancarse sino avanzar. El derecho laboral es un derecho humano.
Sostener este argumento significó el repudio de varios “amigos” de las redes sociales. Algunos después del reclamo procedieron a bloquearme. La contrargumentación se centraba en que la empresa Uber ofrece una oportunidad para generar un ingreso que contribuya a la economía familiar.
Sin embargo, este beneficio viene perdiéndose cuando se antepone la carencia de prestaciones laborales que adjunto a un salario representan certidumbre y seguridad jurídica para un ingreso más justo. No debe existir duda que el trabajador constituye un elemento vulnerable por no ser dueño del capital, sino que está subordinado a ejecutar las tareas que le encomienda un patrón a cambio de un beneficio económico. Pero la ganancia se la queda el patrón. El aguinaldo, pago de vacaciones y la inscripción al Seguro Social viene compensando la siempre deficiente distribución de la riqueza.
Sobre Uber y las plataformas digitales, a pesar de contar con los elementos que definen a la relación laboral – hay dos sujetos entre los que existe la subordinado a uno a otro a cambio de la obtención de beneficios económicos –  existe un vacío legal que permite una marcada desigualdad entre la empresa contra los que están generando su ingreso económico.
La consecuencia de la agresión a un chófer de Uber en la madrugada del jueves dan razón a este argumento. Resulta que el señor agredido a tenido que pedir apoyo a la sociedad para que vía donativos económicos se le ayuda a solventar los gastos médicos. Así que viene la pregunta ¿en dónde quedó la validez del seguro del vehículo?
Pero también ¿Dónde quedó la protección de la seguridad social? ¿No debería por el hecho de ser un trabajador y dar beneficio económico a un patrón de contar con los servicios médicos y atención como cualquier otro individuo?
Más allá de la situación jurídica de agresión, hay un lesionado en horas de trabajo que requiere de atención médica. Contar con la protección de la seguridad social permite contar con la atención médica, hospitalaria, rehabilitación, la incapacidad, indemnización y hasta pensión para familiares directos en caso de fallecimiento. Si un patrón no otorga seguro social está obligado a solventar el gasto que surja de una eventualidad de salud o accidente.
Es más que claro que hay un aprovechamiento de la realidad económica y la promesa de contar con ingreso adicional a costa de la riqueza que recibe la empresa, sin beneficios mínimos laborales. Es la nueva explotación laboral de un emprendurismo capitalista inhumano, sin justicia social ni compromiso laboral.
El mensaje quedo claro en los hechos… la empresa abandona a sus trabajadores, que al final tendrá que recurrir a la asistencia pública y la donación ciudadana. Sin importar que con su fuerza de trabajo les dan grandes ganancias económicas. Esto es lo más irónico de todo este asunto. Una empresa que quiere abrir un mercado de trabajo basado en el respeto de la libertad del trabajo; pero que en los hechos es más que claro que no pretenden respetar las obligaciones que como empresa deben garantizar al mismo trabajador.

A %d blogueros les gusta esto: