Enrique Vidales 13 febrero, 2015

luismiguelLuis Miguel es quien tiene el record de más presentaciones consecutivas en el Auditorio Nacional, el máximo foro de espectáculos del país. Yucatán no había sido una plaza que sea muy atractiva para “el sol”. Sin embargo, aún y a pesar de que el tiempo no pasa en vano y su nula presencia constante en los medios de comunicación en una sociedad muy mediatizada, sorprende que por sí solo tenga la capacidad de seguir siendo atractivo en taquilla.

Yucatán había sido, por lo menos en el espectáculo en término generales, una plaza no muy atractiva para la llegada de artistas y espectáculos de calidad. En parte por no contar con una infraestructura idónea que permitiera el lucimiento del artista y el confort de los asistentes. Con el advenimiento y consolidación de Coliseo Yucatán, en su primer año de existencia, hay que destacar que Yucatán demostró que hay un público que puede llenar presentaciones de artistas de nivel y de calidad.

Fue una total lástima que para celebrar ese primer año de vida con muchos conciertos que se califican como éxitos se manche por la ausencia de Luis Miguel, una figura de talla internacional. Una situación inédita que debería dar a quienes invierte, confían y trabajan en el medio, una nueva experiencia en el manejo de estas situaciones. Fue muy claro el desatino de los directivos del Coliseo en el anuncio del motivo del atraso y después desistirse de la primera versión: que el cantante estaba en su cuarto de hotel emborrachándose y drogándose. Una afirmación muy fuerte y dura, aún cuando así sea la verdad.

Igualmente se reprocha inicialmente la incertidumbre que se sembró en cuando la devolución del costo de los boletos. En el boleto no hay ninguna referencia de quién es el responsable del evento. Parecería que fue el Coliseo Yucatán el responsable de la presentación del artista. Ahora nos enteramos que el recinto es como si fuese un salón de fiesta que se les renta a unos empresarios para la organización de los espectáculos.

¿Cuál es entonces la garantía que de certidumbre a quienes compran un boleto para presenciar un espectáculo? Sabemos y somos conscientes de varios casos de empresarios de espectáculos que no son profesionales en cuanto a la manipulación y engaño para defraudar a fanáticos con la venta de fechas de presentación de artistas falsas.

¿Cuál es el papel que juegan las autoridades que tienen jurisdicción legal para la autorización de las presentaciones? Tal es el caso del silencio hasta ahora del Ayuntamiento de Mérida que debería verificar que se cumplan todos los requisitos conforme el artículo 8 del Reglamento de regulan los espectáculos en la ciudad. Entre ellos se pide la exhibición del contrato y de una fianza que corresponde al 50 por ciento del boletaje previsto vender. Requisitos formales y necesarios para que se puedan sellar los boletos por el Ayuntamiento.

¿Qué hizo el Ayuntamiento, las autoridades verificadoras e inspectores, en la noche de la cancelación del evento? ¿En dónde estuvo Protección Civil del Ayuntamiento en los momentos críticos que no pasaron a más gracias a la buena voluntad y cultura de paz que nos caracteriza a los yucatecos?

La noche del 7 de febrero del Coliseo de Yucatán es una oportunidad para revisar los procedimientos, del aprendizaje de cómo manejar lo más correcto estas situaciones en la prevención que seguramente no será la última. Ahora los integrantes del Coliseo enfrentan una posible demanda del cantante por los dichos que se dieron en la justificación de cancelación en la noche. A Luis Miguel no le había ido bien en la primera presentación de su gira actual. A la crítica de su gordura que fue mediatizada en las redes sociales, hoy se le agrega el hecho de ser borracho y drogadicto. Atributos que sin duda lastiman su carrera y trayectoria. Los dos últimos sin evidencia real quedan en la especulación y en los dichos.

Aunque también resulta muy sospechosa la respuesta tardía, supuestamente por fallas en una aeronave sin quedar claro si se trata de la que lo traería a Mérida o transportaría hacia el recinto del Coliseo. Lo que sí es un hecho es que no se llegó al foro y propició el descontento de los fanáticos que pagaron e hicieron sacrificios en su patrimonio por asegurarse de un buen lugar para disfrutar de una velada musical que nunca llego.

Tampoco es el fin del Coliseo Yucatán. No es el primer o último concierto donde llega el artista. No por la ausencia se caen los foros, ni tampoco en futuras oportunidades un artista deja de motivar ir a su presentación. Esta es una historia que dio una nota negra en el primer aniversario del Coliseo Yucatán, sin embargo, los que reconocemos el esfuerzo para poner a Yucatán en la vanguardia y desarrollo seguimos confiando en los avances. Mezquina y perversa resulta querer sacar más “agua del molino” de una situación particular.

Bien por los empresarios en cuanto su actitud de buscar resguardar el interés económico de los yucatecos ante la irresponsabilidad evidente de un equipo de producción, y hasta del mismo cantante, en la noche donde el último se negó a presentarse aun estando en la Península de Yucatán.

Una felicitación y reconocimiento a los asistentes que no solo esperaron poco más de un par de horas sino también mostraron un decoroso y civilizado comportamiento a pesar de un natural y entendible enojo, frustración e ira. Lo que nos demuestra que el principal valor que nos permite a los yucatecos gozar de la paz y seguridad es nuestra generosidad y honorabilidad.

AL CALCE. Igualmente resulta una enseñanza para el periodismo. Uno tiene que esperar que las cosas pasen y sucedan. Nunca un acontecimiento es preciso en cuanto a su existencia ya que hay multiplicidad de factores que pueden influir y cambiar el rumbo natural de las cosas. A veces por querer ganar en la noticia se pueden cometer errores que nos dejan mal. Así sucedió con una nota que dio como un éxito la celebración de un concierto que nunca se presentó.

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