Que triste es
ver al ex senador Hugo Laviada, hoy secretario adjunto del PAN en Yucatán decir
que en la entidad “no vivimos en una democracia plena, por eso fue posible el
triunfo el PRI” cuando el nepotismo y el tráfico de influencias entre panistas y
estructuras de gobierno ha sido una característica del “gobierno del cambio”. ¿O
es que acaso cree que nos hemos olvidado de los cheques que recibió, entonces
siendo senador, como proveedor del Ayuntamiento panista? Tal y como lo denunció
Alejandro López Munguía en una colaboración editorial en el Diario de Yucatán,
que motivó a Laviada a contestar que no había violado la ley. Posiblemente tenga
razón jurídica al no existir delito alguno en esa transacción, pero cómo queda
ante el juicio del público donde el hecho cobra una vigencia que demuestra a la
luz pública los negocios que se hacen a costas del poder público. Si esto es
visible, que no es esconderá atrás, en lo oscurito.

Como
explicarle al joven de hoy, universitario, responsable y comprometido con la
sociedad, que un ex dirigente estudiantil que se ufanó, burló y ensañó contra
sus representados bajo los efectos etílicos, acompañado de una prostituta que no
repara el mínimo respeto de enseñar sus senos a una cámara para posteriormente
subirlo en YouTube, hoy sea el responsable del programa de Mérida Joven del
Ayuntamiento.

En parte
tiene razón el alcadesillo César Bojórquez Zapata al decir que hizo su trabajo
por lo que no puede ser responsable de la derrota de los candidatos de su propio
partido en Mérida. Con funcionarios como Jesús Pérez Ballote, que no puede ser
un digno representante de la juventud meridana, el PAN pierde ante los jóvenes
que no puede entender la designación de un insensato e insolente a cargo de los
programas para fortalecer a la juventud y alejarla de los vicios del alcohol y
la prostitución.

Como se dice…
“dime con quién andas, y te diré quién eres”. Esto no lo entiende César
Bojórquez, él que si sabe hacer dinero (por lo menos, tiene una
virtud).

Pero no
vayamos muy lejos. Para muestra de la involución democrática del PAN la han dado
los mismos panistas. En otros tiempos críticos del partido de Estado, primero
Vicente Fox impuso a su títere Manuel Espino, que no pudo concretar el sueño de
cuajar la candidatura presidencial de Santiago Creel Miranda. Una vez electo y
tomado el poder Felipe Calderón hizo lo mismo al imponer a Germán Martínez,
quien sumió al partido blanquiazul en el peor descalabro nacional que quedo
corto ante los peores escenarios y pronósticos. Con la renuncia lógica ante la
derrota y la necesidad de elegir al sucesor, el DEDO PRESIDENCIAL ha vuelto a surgir en
la candidatura de César Nava, quien antes de ser electo por vía plurinominal
como diputado ejerció la coordinación electoral nacional del PAN, pero antes de
eso fue secretario particular del presidente Felipe Calderón Hinojosa. ¿Nos
chupamos los dedos en la ingenuidad de que César Nava es independiente de los
Pinos?

¿Cómo
llamarle al clamor de Ricardo García Cervantes, Humberto Aguilar, Gerardo
Priego, Javier Corral, Santiago Creel y Manuel Espino para revisar primero las
causas de la derrota, negándose a participar en el proceso de elección del
presidente nacional del PAN que tiene todo el tinte de imposición
presidencial?

A reserva de
lo que Hugo Laviada pueda contestar: la imposición presidencia es a todas luces
contraria a los principios del PAN y una falta de respeto a la vida interna
democrática que los ha caracterizado.

Por lo menos
para los que se niegan a participar en el proceso si les queda muy claro lo que
esta sucediendo en el PAN. Por lo menos así lo manifiesta el senador Javier
Corral Jurado en una colaboración en El Universal donde al justificarse no
participar en el proceso interno dice “Es contra la autocomplacencia y la
intromisión indebida del aparato gubernamental en la vida del
partido
.”

En
conclusión, el PAN tiene mucho trabajo que hacer. No ha sabido acoplarse a los
cambios en la mentalidad del mexicano, a las instituciones que ellos mismos
impulsaron y a la conciencia que fomentaron. Como oposición nos supieron seducir
para darles la confianza; pero hoy, por más obras y obras que dicen hacer, la
inmoralidad y la falta de ética y valores políticos han sido, y serán si no hay
cambio, un factor que influirá en el ánimo del elector para no votar por
ellos.

AL CALCE. Hay mucho males en la
sociedad que no son tan necesarios, pero si difíciles de controlar. La lucha
contra la delincuencia organizada desarticulada sin estrategia clara y global,
sin programas sociales para abatir la pobreza, la marginación, la desigualdad
social, el desempleo, la corrupción y eficiencia y eficacia de la justicia hacen
que el Estado quede débil ante la fuerza del crimen. Eso es lo que estamos
viendo en México. No es cuestión tanto de negociar, pero si de imponerse con
base en el respeto de la ley y la institucionalidad.  

 


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

Artículo anteriorEl pan hundido y colapsado
Artículo siguienteHipocresía de algunos medios de comunicación