En
el fondo, negar que las diferencias entre las posturas, es caer en una
falacia. Mucho más cuando fue patente la mano atrás de Vitelli de personajes del PAN local como Manuel Gutiérrez Machado; el diputado Julio Garrido que funge como vocero del grupo renovación que se contrapone a los intereses patricistas que están detrás de la candidatura de Zavala Peniche; del operador electoral Gerardo Bolio que estuvo muy activo en cenas y reuniones para aglutinar la intención de voto a favor de Salvador; y de la diputada Cecilia Pavía que inicialmente llegó a calor de ser cercana a Alberto del Rio Leal, amigo personal de Felipe Calderón, ex colaborador de la esposa del presidente Margarita Zavala.

¿Qué
es lo que ahora sucederá en el panismo? ¿Los ciudadanos podrán entender
que los que han estado luchando contra el grupo hegemónico patricista
hoy se unen entorno a la figura que representa a ese grupo?

No ha faltado quien afirmará que la inclusión de Ana Rosa Payán Cervera no fue la fortaleza que necesitó Salvador Vitelli
para asegurar un triunfo. La razón: la inconcebible traición que
significa para el partido que la contadora no solo emprendiera una
lucha política interna, sino también, fuera del partido con
descalificaciones muy crudas y duras; y mucho más que la final se
uniera, según los panistas, con la enemiga del partido. 

Sea lo que sea o haya sido, no hay ningún cuestionamiento de esta candidatura. Inclusive ya se reunieron Beatriz y Salvador
para conformar un equipo hacia la candidatura de la primera. ¿Será que
verdaderamente hay unidad en el panismo? ¿Es ésta una muestra de
cohesión del panismo? A lo que lleva un interrogante más ¿quién fue el
que tuvo que claudicar? ¿Qué habrá sido?

Solo
el tiempo nos podrá ayudar a contestar los puntos anteriores. Lo que si
sabemos que la lucha electoral se ha convertido en una confrontación
entre las fuerzas locales y las federales, estas últimas por la
cercanía e interés de la presidencia de apoyar a Beatriz Zavala en una plaza que mediáticamente sería perjudicial para el PAN perder.

LAICISMO EN MÉXICO.
Considero muy prudente y necesario que en la definición del tipo de
república conformamos los mexicanos se incorpore el laicismo. En estos
días de altos fundamentalismos, es importante que el Estado Mexicano
tenga claro lo que se refiere a esta condición, que más de constituir
un ataque a la religión, impone bases de respeto y tolerancia para
todas las religiones, en el entendido de ser éstas un ejemplo del
ejercicio concreto de la libertad humana.

Claro
que aún falta mucho para llegar a estadios de desarrollo democrático
donde, en una justa medida, se escuchen a todas las voces y sectores
sociales. No es posible que sigamos con la idea de que el impedir es
una forma de garantizar la democracia, ya que al final, se discrimina a
quien por una condición se dice no puede ejercer determinados derechos.

La
sociedad la conformamos todos, de todos colores, preferencias,
posiciones sociales, e inclusive, religión. El destino de qué debemos
hacer no debe excluir a nadie de la discusión sobre lo mismo.

En
lo que si me doy cuenta, es que no están dadas las condiciones para
lograr lo anterior. Bajo esquemas de retorcido arcaísmo definimos
reglas generales que deberían ser consideradas, en estos momentos,
obsoletas.

Pero
para llegar al punto de un mayor, o por lo menos, mejor desarrollo
democrático se requiere más de fomentar un cambio de actitud, que estar
cambiando la estructura o contenido de la ley.

 

 


Espero que esta publicación sea de tu interés. Me gustaría seguir en contacto contigo. Por lo cual te dejo mis principales redes para dialogar y comentar los temas de interés para la sociedad y nosotros.

 

 

 

 

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