Es cierto que México ha logrado mejorar los índices macroeconómicos, pero le falta para consolidar el liderazgo económico para que tenga las dos posiciones más importantes en el manejo de finanzas mundial. Recordemos que José Ángel Gurría hoy es el secretario general de la OCDE es también mexicano. Lo que lleva a pensar en que darle a México la otra posición, ahora en el FMI, es alterar el orden de las cosas que busca una estabilidad política en el manejo y control de tan importantes organismos financieros mundiales.
Afirman los especialistas en el tema, que entre los países europeos con los Estados Unidos de Norteamerica hay un acuerdo de de transición compartida en el FMI y en el Banco Mundial, que en la rotación actual le tocaría a Europa la primera, y para los norteamericanos, la segunda. La esperanza que tiene el gobierno mexicano es que los Estados Unidos se adhiera a la candidatura, con lo que se esperaría, sería el paso trascedental para concretar el puesto.
Sin embargo el primer golpe a la candidatura ya lo propinó José Ángel Gurría, al anunciar el día de hoy, que “los europeos han claramente escogido a lo mejor y lo más brillante” con referencia directa a favor de la francesa Christine Lagarde, candidata de los países europeos, con lo que sería “beneficioso para la diversidad del banco” enfatizó el secretario general de la OCDE.
Se duda que las potencias europeas valoren las referencias y cartas credenciales de Cartens, que en tiempo atrás, antes de ser llamado a ejercer la titularidad de la SCHP por Felipe Calderón, colaboraba como un director en el Fondo Monetario Internancional. Un punto de destaca en su propuesta y oferta.
Sin embargo, las condiciones por la incidencia surgida ocasionalmente por la ausencia del director gerente del FMI, hacen que sea verdaderamente dificil que se capitalice la propuesta del gobierno mexicano a favor de Agustin Cartens. No estamos hablando de México, donde se puede estar uno acostumbrado a la voluntad presidencial para mover las piezas del ajedrez. La sucesión en organismos internacionales hay otras reglas, intereses y negociaciones, como acuerdos de voluntades, que le dan una caracterización diferente.
Solo se espera que los asesores presidenciales hayan previsto el escenario adverso que se presentaría en caso de no lograr el puesto candidateado. Porque si al final todo fue una ocurrencia de momento, el fracaso del presidente Calderón se convertiría en un impulso más para consolidar el fracaso de un sexenio hundido en la inseguridad y pérdida en el liderazgo mundial


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