Se afirmó que la sentencia de la impugnación que encabezó Andrés Manuel López Obrador en contra de los resultados de la jornada electoral presidencial iban a ser históricos. Y no se equivocaron.

A casi 48 horas de efectuada la jornada electoral de julio, los 4 aspirantes asistieron al IFE para firmar un acuerdo donde se comprometían a respetar los resultados electorales que se obtendrían al domingo siguiente. En aquella ocasión, Andrés Manuel afirmó que firmaba el acuerdo porque no venía indicios de una posible alteración en los resultados.

¿Pero cómo cambia su postura ante la derrota?

Un problema que ocasiona un litigio por la contradicción de intereses jurídicos no puede estar su resolución a los caprichos personales, ni de los jueces o magistrados, mucho menos del chantaje de los particulares; sino ceñirse en el sentido estricto de lo que la ley faculta a cada interviente hacer.

El que acusa debe aportar los elementos de prueba, dice un principio sustancial del proceso legal. Al fin y al cabo el que denuncia es quien se siente lastimado por un bien tutelado o protegido por la ley.

Pero en el proceso legal no sólo importa el hecho de aportar la prueba, sino que también influye su perfeccionamiento o desahogo, que no es más que el momento jurídico donde se valora la misma y su relación causal con el hecho que da origen a la controversia. La ley es muy clara y establece cuáles son las condiciones y especificaciones que las pruebas deben cumplir para satisfacer la carga probatoria por la cual se suscribe. Los dichos de terceros, el incumplimiento de las formalidades que se han establecido para garantizar la verdad histórica de cualquier prueba sea testimonial, confesional o fotografías, son ejemplos de lo que se considera improcedente para que se de un debido proceso, que como tal garantice que los derechos de todas las partes sean respetados.

Por lo tanto, tras una lectura de la sentencia, que es pública para todos los ciudadanos, se desprenden graves errores que la coalición de partidos de izquierda cometieron al interponer la impugnación. Inclusive que puede traer responsabilidades administrativas y hasta penales de algunos involucrados, como es el caso de los notarios, que por su capacidad y conocimiento deben saber proceder conforme derecho.

En el sistema de impugnación electoral es admitida la prueba testimonial, es decir que una persona ajena o tercera, conocida como testigo, de a conocer ante la autoridad jurisdiccional de lo que sabe sobre el caso. Es importante que la prueba testimonial sea personal y que debe quedar claro en la misma la forma en cómo le consta al declarante que hace su testimonio sobre el conocimiento de su propio dicho. Lo que sucedió en el análisis de impugnación de AMLO, es que se valoró  improcedente ls testimoniales que fueron levantadas esos notarios, que ante la obligación de auxiliar en procesos electorales para dar fe pública acudieron a visitar a un grupo de personas que afirmaron que días atrás gente del PRI había acudido para entregarles dinero a cambio de que voten por dicho partido.

El acta del dicho de las personas está presentado como una prueba más; sin embargo, nunca el notario realizó la individualización de cada uno de los testimonios, ni quede certificado de qué manera les consta a estas personas la acción de la supuesta compra de votos. ¿Ignorancia del notario? ¿Ingenuidad del notario? ¿Irresponsabilidad del notario? Juzgue usted.

Es cierto que los notarios tiene fe pública, pero también que para que está sea efectiva hay procedimientos claros y precisos que no se cumplieron, por lo que dichas pruebas cayeron en la improcedencia que garantice el debido proceso.

Pero ese no fue el único caso. Ya los abogados de la izquierda, como Arturo Nuñez,  habían advertido que probar la compra de votos resultaba imposible en la medida que no había manera de realmente establecer una relación casual entre la entrega de apoyos y el acto de votar a favor de uno u otro partido. No hay que olvidar que uno de los gobiernos que como programa social tenía la repartición de tarjetas de Soriana era el Gobierno de Marcelo Ebrad en el Distrito Federal. ¿Cuántos votos habrá significado dicho apoyo a favor de Mancera, que no votaron por AMLO?

Otras pruebas, evidentemente improcedentes fueron las notas de críticos políticos que supuestamente atentan contra la equidad informativa, pero que entrar a fondo en el análisis de cómo una opinión influyó a no en el ánimo de los electores es caer en el peligroso camino de atentar contra la libertad de expresión. Un verdadero político sabe que hasta el que habla mal sobre este primero puede ser una forma más de posicionamiento que con inteligencia se puede aprovechar. Un ejemplo claro fue cómo Vicente Fox logró capitalizar a su favor su intolerancia ante el debate fallido en el proceso electoral del 2000.

Pero AMLO no ha tenido esa capacidad. En cada oportunidad arremetió contra las instituciones, no le importó dañar a terceros y afectar la economía de miles de mexicanos cuando tomó el Paseo de Montejo, llamó criminales de cuello blanco a empresarios, insultó a sus representantes de partido en casillas, denostó contra los electores a quienes acuso de corruptos por no haber votado por él.

La izquierda sabe bien que es momento de la limpia y de quitarse el lastre de la locura de AMLO. Por su parte Marcelo Ebrad ya reconoció el fallo del TRIFE, y por ende, a Enrique Peña Nieto como el próximo Presidente de México. Los legisladores perredistas y partidos afines ya se preparan para la negociación política que los vuelva a poner en el escenario político del país. En la conferencia del día después se le vio a AMLO sólo, abandonado, sin el acompañamiento de los liderazgos. Insisto, si tan verdadero fue el fraude debieron renunciar todos los que ganaron sus puestos por “triunfar” en un proceso sucio y corrupto. Todos ellos deben ser tildados por corruptos y vende patrias en la lógica lopezobradorista.

Es cierto que quedarán los resentidos del sistema, lo que no aceptan otro argumento más de lo que dice el líder mesiánico que no se da cuenta del retroceso electoral a que asumido a la izquierda en México. Seguramente van a querer violentar la paz y la armonía social. Pero cada vez serán menos, en vías de extinción.

La izquierda merece gobernar México, pero es definitivo que no de las manos de Andrés Manuel López Obrador.


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