pancrisisEn los últimos días se ha hecho noticia el anuncio de la depuración del padrón de afiliados al PAN como resultado del proceso de ratificación voluntaria. Se habla de la perdida del 80% de afiliados totales, incluyendo personajes tan importantes como el ex presidente Vicente Fox Quesada y el polémico Diego Fernández de Ceballos que no acudieron a refrendar su militancia. En el caso de Yucatán se dio a conocer que el ex gobernador Patricio Patrón fue otro de los que voluntariamente no asistieron a decir “yo siguo siendo panista”.

Pero verdaderamente ¿qué significa esto? ¿Estamos ante un declive total del PAN como partido político?

Es un hecho que después de la derrota del 6 de julio y la pérdida de muchos de los espacios ganados a lo largo de dos sexenios la noticia no es reconfortante. Sin embargo hay que ser conscientes que el PAN no se ha caracterizado por ser un partido político con un alto número de militantes activos. De hecho, aquí en Yucatán se ha cuestionado la autenticidad de su padrón de militantes.

La principal fortaleza del PAN la tiene en los simpatizantes. En aquellos que sin pertenecer al partido como militantes ha sido fieles en los procesos electorales.

Es cierto que ante un partido victorioso se convierta en imán y sea atractivo su permanencia en él. Pero en la derrota, las reglas cambian. La desilusión mueve la conciencia y se abandona el barco. Por lo que debo reconocer que hacer un proceso de ratificación de militancia fue una decisión arriesgada y aventurada.

Quienes consideran que se ha dado un duro golpe al PAN como partido político es no querer afrontar la realidad y la mística que le dio la credibilidad para ser una verdadera opción de gobierno en la presidencia. Tampoco significa que para el 2018 se tenga las condiciones para recuperar los espacios perdidos.

Lo peor que le pudo pasar al partido es haber llegado a ser gobierno de la mano de muchos empresarios que buscaron en la organización política blanquiazul la oportunidad de afianzar sus intereses propios, y no necesariamente de la colectividad, y mucho menos del partido. Por ello perdieron la visión del panismo al sustituir sus principios y valores rectores por el pragmatismo electoral y gubernamental, ante el inminente decaimiento del sistema hegemónico y vertical del príismo.

En la democracia todos cuentan. La derecha tiene el PAN su máximo representante político que no logró mover las conciencias cuando tuvieron el poder en sus manos. La lucha entre el bien y el mal que llevo al país al estancamiento hartó a los ciudadanos, y debido a esto, se dieron los resultados del pasado 6 de julio.

El PAN requiere, entonces, volver nuevamente a recuperar la confianza de los ciudadanos. Regresar a la mística y sus valores originales, fomentar la conciencia política de la ciudadanía y la participación ciudadana sin prebendas.

La derecha mexicana ha sido representada por el PAN. En el equilibrio de fuerzas para atender la diversas visiones en una democracia, lo que menos requerimos es un PAN débil. Como cualquier otra fuerza política, sin concederles total razón en su planteamiento, resulta necesaria para la democracia de México.

No descarten el PAN y a los idos. Que la ratificación al final fue sólo un acto voluntario de acción que no necesariamente su omisión significa una renuncia irrevocable.

AL CALCE. Hay que reconocer a los cuerpos de seguridad preventiva la utilidad de los retenes vehiculares. Sin embargo, hay una necesidad en regular que todos los usuarios de bicicletas de la ciudad cumplan con las disposiciones reglamentarias que permitan darle luz a su posición en una vía de tránsito. En algunas partes de la ciudad, que no se caracterizan por ser muy luminosas, la omisión de los conductores de bicicletas de este requerimiento les pone en riesgo la vida y el patrimonio de conductores de vehículos automotores. Fomentemos el uso de la bicicleta en la noche con responsabilidad


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