En reciente entrevista en el noticiero radiofónico de López Dóriga, el gobernador de Oaxaca Gabino Cué aceptó que los maestros de la CNTE que protestan en la Cd. de México contra la Reforma Energética siguen cobrando regularmente su sueldo, en contra de lo que se dice en la Ley Federal de Trabajo en caso de paros o suspensiones de labores, máxime cuando no se cuenta con el aval legal para las protestas.
A decir del gobernador lo que se pretende es que no se escale la protesta por otros rumbos o caminos más violentos. En otras palabras la aceptación de una capacidad de hacer valer el Estado de Derecho y la legalidad.
Es un hecho que hay una Reforma Educativa que no puede irse para atrás o abrogarse como pretende la minoría de maestros. Una minoría que ha sabido aprovecharse de la manipulación política para imponerse a sí mismos privilegios y prebendas que los hace intocables. Una minoría que no le importa criminalizar sus propios actos para la victimización y martirio. Por ello no les importa contar con el apoyo popular a la causa, ya que en la soberbia de su planteamiento se sienten todo poderosos por la simple razón de que se les ha permitido de todo.
Hoy el periodico El Universal da a conocer en su nota “Opera CNTE en una casa del gobierno de Oaxaca en el DF” que la sección 22, la más aguerrida de la coordinadora magisterial, a lo que viene al pregunta ¿en dónde queda la capacidad de Gabino Cue, como titular de un poder ejecutivo cuya función es hacer velar la ley y el respeto a las instituciones? o por el contrario ¿sería está una manera de apoyar un movimiento que se apega a principios de izquierda aun sin tener la razón ni argumentos para sostenerlo?
Es claro que a los maestros poco les importa la educación. Esto es evidente en la medida que solo hay una negativa sistemática sin ninguna propuesta de fondo que suplante o mejore lo hasta ahora determinado por la vía institucional y legal. Parece a todos luces que la apuesta es llegar hasta el 1 de septiembre, día del informe presidencial, para hacer la grilla política en contra de la Presidencia de la República.
¿Se presta entonces Gabino Cué y el gobierno de Oaxaca a provocar un enfrentamiento con la federación príista?
En un México bronco, partidista, radical y polarizado no nos debería extrañar esa finalidad.
Sin embargo es más que evidente que el gobierno se encuentra rebasado por los manifestantes, y por lo tanto, quien paga los “platos rotos” es el ciudadano de pie ajeno directamente al conflicto, pero al mismo tiempo, consciente de que no podemos seguir permitiendo los excesos en la educación que tanto mal hacen al país. Al tiempo.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/nacion-mexico/2013/opera-cnte-en-una-casa-del-gobierno-de-oaxaca-en-el-df-946154.html


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