Se dice que la maestra Neyda Pat solicitó permiso por 3 días para ausentarse del trabajo, que se concedió por la Dirección de la Escuela. Los maestros gozan de la prerrogativa de 9 días económicos, que se pueden tomar de 3 en 3. El procedimiento común y por costumbre es que una vez que es concedido por el director de la escuela, se debe notificar al supervisor para darle un cauce legal, aún cuando se proporcione una persona suplente para que los niños no dejen de tomar sus clases.

El error estuvo que no se siguió ese procedimiento. Para la “mala fortuna” de la maestra Neyda en los días que faltó la escuela tuvo una visita del supervisor, que al enterarse de esta anomalía instó a que se levante un acta administrativa en contra de la maestra por ausencia en el trabajo. Además, la maestra no regresa al cuarto día, según así inicialmente se había acordado, sino que se toma varios días más, y cuando regresa llega tarde, a las 8:00 horas, a su plantel del trabajo.

La nueva ley es muy clara, con 3 días de ausencia procede el despido. En un sentido estricto desde el principio no se cumplió con el procedimiento, como también la maestra Neyda no cumplió lo inicialmente pactado y al retornar tarde lo que provoca es que su situación se complique más por las evidentes, fundamentadas y motivadas anomalías en que incurrió la maestra.

El problema es que ella es parte del colectivo disidente de la región, por lo cual el propósito de faltar a su trabajo fue por acudir a la ciudad de México a apoyar a los disidentes del CNTE. Como en otras entidades ha existido una total impunidad en los maestros faltistas que siguen cobrando sueldos y hasta bonos y prestaciones, a lo mejor la maestra Neyda pensó que la aplicación de la ley y el Estado de Derecho no le alcanzaría aquí en Yucatán.

Por ello, una minoría de maestros que está más que identificado por la CNTE aon quienes han protagonizado la manifestación en contra del Gobierno del Estado y de la SEGEY, pretendiendo calificar como un acto represivo lo que es aplicación de la justicia y el marco legal vigente, como en cualquier otro trabajo o ciudadano se le debería aplicar.

Hace unos días, se dio a conocer amplios avances en las peticiones de los maestros al ajustar la Ley de Educación del Estado de Yucatán, donde de forma más que específica se hizo caso de las demandas de los maestros, y por ello, se determinaron de forma precisa el alcance de los preceptos jurídicos en materia educativa federal y como se aplicará en la entidad. Un logro que es reconocido por la sociedad.

El diputado Luis Evia, presidente del Congreso del Estado, fue muy claro a Mi Punto de Vista con respecto a esos avances y a la pregunta sobre si habría sanciones a quienes no cumplan con la ley, fue enfático en decir entre otras palabras, que sí las habrían para quienes no cumplan.

En conclusión, se entiende la molestia de la maestra despedida, por que nadie quiere perder su trabajo. Pero si estamos en una sociedad, como es el caso de Yucatán donde tenemos la mayoría el compromiso de acatar la ley vigente, su acción por propia decisión la puso en la posición peligrosa donde solamente se aplicó la misma.

Aunque, al final para los disidentes hay una martir que lleva por nombre Neyda Pat Dzul.

 

 


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