En 2013 se presentó un tiempo de trabajos legislativos de gran trascendencia para el país. En sólo un año se suscitaron 106 modificaciones legales, entre ellas de gran importancia como las reformas estructurales en materia financiaria, hacendaria y fiscal, y por último, la energética. A la cuales se unen la de telecomunicaciones y la educativa a una gran trasformación de pilares fundamentales del Estado mexicano.

Es claro que se ha cumplido para el presidente de México, Enrique Peña Nieto, un gran paso hacia la transformación del país, Un hecho que ha sido celebrado y reconocido por los dos ex presidentes de oposición, Vicente Fox y Felipe Calderón. Se entiende y justifica la tenacidad de la izquierda en el tema energético más por dogma o paradigma político.

¿Qué lo que los mexicanos debemos esperar ahora para el 2014?

Sin duda lo que queremos es empezar a ver los resultados de tanto cambio. Es la única manera de convencer al final que el esfuerzo y las diferencias, así como también, las coincidencias han valido el esfuerzo.

México no debe quedarse atrás de las oportunidades de desarrollo. El “milagro mexicano” no es más que la acomodación de acciones políticas a la realidad global del mundo, para que de ese modo, empecemos a generar la condiciones que nos permitan competir con mayor fuerza en los diferentes escenarios del escenario internacional.

Sin embargo, hay que ser también precavidos y no generarnos grandes expectativas a corto plazo. Se ha dicho que la luz y la gasolina bajaran de precio con la reforma energética. Ojala que así sea para el bien de todos nosotros. Pero este efecto no lo sentiremos en el próximo año. Tampoco creo que sea en el subsiguiente. Se requiere de crear nuevos marcos normativos, en este caso, de las leyes secundarias; y posteriormente, de modificar la operación de la extracción, industrialización y distribución de los energéticos para darle la viabilidad a la auténtica reducción de precios.

El paso que se dio fue haber quitado los candados que impedían que el Estado pusiera a las empresas PEMEX y CFE como entidades empresariales productivas, que obliga a nuevos esquemas de regulación fiscal, operatividad financiera y personalidad para reinversión y contratación con particulares que permitan su expansión en infraestructura y tecnología.

Pero también debemos reconocer que para los ciudadanos no se tendrá tiempos fáciles. Con la reforma hacendaria y fiscal el gobierno quiere obtener la mayor cantidad de recursos con lo cual se ha castigado a los clase media y pequeños contribuyentes. La obligación de la factura electrónica trae consigo un cambio en la forma de hacer negocio, lo que muchos ahora ven como obstáculos para el desarrollo libre del trabajo. Con la instrumentalización electrónica se espera mayor control del ingreso personal que conlleve a saber cuánto se de pagarle al fisco.

Esperamos que estos cambios que han modificado paradigmas históricos y psíquicos en los mexicanos sean realmente para nuestro beneficio del crecimiento económico, político y social. Hoy Enrique Peña Nieto no tiene ya pretextos para realmente consolidar un cambio político.

Dudo que en realidad el 2014 sea un año de beneficios. Pero será un año en donde lo que se haga nos conducirá al éxito.

AL CALCE. Muchas felicidades a todos ustedes, especialmente al equipo editorial que hace posible la publicación de estos medios de comunicación. A los lectores el cariño y deseo que sus mejores propósitos se cumplan.


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